CLAUDIO POGGI VA POR TODO O NADA

CLAUDIO POGGI VA POR TODO O NADA

Por Gustavo Thompson.

San Luis entró en una etapa de definiciones.

Ya no se discute solamente quién gobernará en 2027: comienza a discutirse si la provincia cierra definitivamente un ciclo político de cuatro décadas o vuelve a refugiarse en él.

Hay momentos en la historia política en los que administrar deja de ser suficiente.

Momentos en los que un gobernador debe decidir si simplemente transita su mandato o si está dispuesto a asumir el costo de modificar el orden político que recibió.

Claudio Poggi parece haber elegido lo segundo.

Lo que estamos observando en los últimos días en San Luis permite advertir un cambio cualitativo.

Hay decisiones políticas, institucionales y judiciales que, más allá de las interpretaciones particulares, están modificando relaciones de poder que durante décadas parecieron intocables e impunes.

Y eso convierte a 2027 en algo mucho más importante que una elección.

Puede ser el plebiscito definitivo sobre una época.

EL FINAL DEL PODER OCTOGENARIO

San Luis tiene una particularidad que pocas provincias argentinas pueden mostrar: durante más de cuarenta años su política giró, directa o indirectamente, alrededor de los mismos apellidos.

Alberto y Adolfo Rodríguez Saá fueron protagonistas centrales desde el regreso de la democracia.

Gobernaron, construyeron poder, desarrollaron infraestructura, ganaron elecciones y dejaron una marca imposible de borrar de la historia provincial.

Negarlo sería intelectualmente deshonesto.

Pero reconocer lo realizado tampoco significa aceptar que una provincia deba permanecer eternamente atada a quienes protagonizaron su pasado.

Porque existe una diferencia enorme entre tener historia y pretender seguir administrando el futuro desde la historia.

Alberto tiene 77 años. Adolfo, 79.

El problema no es biológico.

El problema es político y cultural.

Más allá del oscuro antecedente de 40 años de corrupción.

Ambos representan una concepción del poder nacida durante otra Argentina: estructuras verticales, liderazgos personalistas, militancias disciplinadas y organizaciones políticas construidas alrededor de grandes conductores.

Pero el mundo cambió.

Cambió la sociedad.

Cambió la comunicación.

Cambió la economía.

Cambió la narrativa.

Y, fundamentalmente, cambiaron las nuevas generaciones.

Pretender gobernar el San Luis de 2030 utilizando las categorías políticas de 1983 sería como intentar explicar TikTok con un manual de televisión en blanco y negro.

POGGI ENTENDIÓ ALGO

Durante mucho tiempo existió en San Luis una suerte de equilibrio tácito.

Todos competían, todos discutían, pero determinados límites parecían permanecer intactos.

Poggi parece haber decidido romper ese equilibrio.

Y allí aparece probablemente la decisión política más trascendente de su segundo mandato:

dejó de administrar la convivencia con el viejo poder y comenzó a disputar quién construirá el poder que viene.

Eso tiene costos.

Porque cuando alguien modifica un sistema político construido durante décadas inevitablemente aparecen resistencias.

Pero también tiene una enorme oportunidad.

No son tiempos para cagones y es momento de separar la paja del trigo.

Vos ¿de qué lado estas?

Clarito y con CERTEZA.

Poggi puede convertirse en el gobernador que simplemente sucedió a Alberto Rodríguez Saá.

O puede convertirse en el gobernador que encabezó la transición hacia el San Luis posterior a los Rodríguez Saá.

Son dos lugares completamente diferentes en la historia.

Y aparentemente eligió disputar el segundo.

NO SE TRATA DE DESTRUIR EL PASADO

Aquí aparece una discusión que San Luis necesita tener con madurez.

Cerrar una etapa política no significa dinamitar todo lo realizado anteriormente.

Las sociedades inteligentes no destruyen su historia.

La superan.

Toman aquello que funcionó, corrigen aquello que fracasó y construyen sobre esa experiencia una etapa nueva.

Porque ningún liderazgo debería considerarse propietario eterno de una provincia.

Ni Poggi.

Ni los Rodríguez Saá.

Ni quienes vengan después.

Las instituciones deben sobrevivir a los hombres.

Ese posiblemente sea uno de los grandes desafíos culturales que tiene San Luis después de cuatro décadas de liderazgos extraordinariamente personalistas:

pasar de una provincia organizada alrededor de dirigentes a una provincia organizada alrededor de instituciones.

LA JUSTICIA TAMBIÉN CAMBIÓ EL CLIMA

Los acontecimientos judiciales de los últimos días profundizan esa sensación de cambio de época.

Exfuncionarios de la administración anterior enfrentan investigaciones y decisiones judiciales de enorme trascendencia.

Pero aquí debemos ser extremadamente responsables.

Que hayan pertenecido al gobierno de Alberto Rodríguez Saá no convierte a Rodríguez Saá en responsable penal de las conductas que eventualmente se les atribuyan.

Cada persona responde por sus actos y toda responsabilidad deberá ser determinada por la Justicia respetando el debido proceso y la presunción de inocencia.

Sin embargo, políticamente existe un dato imposible de desconocer:

durante años parecía inimaginable observar determinadas escenas en San Luis.

Hoy están ocurriendo.

Y eso demuestra que las relaciones de poder están cambiando.

VILLA MERCEDES APOYA EL CAMBIO GENERACIONAL

2027: LA VERDADERA PULSEADA

Por eso creemos que estamos interpretando equivocadamente 2027 si solamente discutimos candidatos.

La pregunta será mucho más profunda.

San Luis deberá decidir entre restauración o renovación.

Una alternativa intentará demostrar que aquel modelo que gobernó durante décadas todavía tiene respuestas para el futuro.

La otra deberá demostrar que existe una generación capaz de construir algo nuevo sin destruir lo bueno que recibió.

Y allí Poggi tiene una responsabilidad enorme.

Porque no alcanza con decir:

“que no vuelvan”.

Que son el pasado.

Debe poder explicar:

“hacia dónde vamos”.

Ese será el verdadero examen.

El antirrodriguezsaismo por sí solo no constituye un proyecto provincial.

Como tampoco alcanza la nostalgia de los Rodríguez Saá para construir el San Luis de los próximos veinte años.

La sociedad necesita una tercera palabra:

futuro. Octogenarios no pueden hablar de ello, es absurdo.

Y EL FUTURO NECESITA UNA GENERACIÓN

Aquí aparece quizás el movimiento político más inteligente que podría realizar Poggi.

Villa Mercedes OBSERVA con atención porque es clave en esta historia.

Si verdaderamente pretende cerrar una época, no debería reemplazar un personalismo por otro personalismo.

Debería abrir la cancha.

Intendentes.

Legisladores.

Empresarios.

Profesionales.

Universidades.

Trabajadores.

Jóvenes dirigentes.

Nuevos liderazgos de San Luis, Villa Mercedes y cada localidad provincial.

Precisamente lo que esta haciendo Villa Mercedes, puntualmente Maxi Frontera, depóne su liderazgo por el armado de una mesa colectiva de poder mercedina.

Una generación que no tenga que pedir permiso a quienes gobernaron durante cuarenta años para imaginar los próximos cuarenta.

Porque la renovación verdadera no consiste simplemente en cambiar nombres.

Consiste en cambiar la lógica del poder.

POGGI VA POR TODO O NADA

Por eso las próximas decisiones serán determinantes.

Poggi llegó nuevamente a la Gobernación en 2023.

Pero su verdadero lugar en la historia posiblemente se defina en 2027.

Puede terminar siendo otro capítulo dentro de la interminable historia política de los Rodríguez Saá continuando la absurda mesa de truco de tres que se disputan ellos mismos ser oficisalistas y oposición.

O puede transformarse en el hombre que condujo la transición hacia una nueva generación política de San Luis.

Para eso deberá plantarse.

Deberá soportar presiones.

Deberá cometer la menor cantidad posible de errores.

Y, fundamentalmente, deberá entender que cerrar una etapa no significa quedarse con todo el poder que esa etapa deja vacante.

Significa distribuirlo hacia una generación nueva equitativamente en la provincia.

San Luis está entrando en territorio desconocido.

Después de cuatro décadas, comienza a aparecer una pregunta que durante muchísimo tiempo parecía imposible:

¿Cómo será San Luis cuando los Rodríguez Saá ya no sean el centro alrededor del cual gira toda su política?

La respuesta todavía no existe.

Se está escribiendo ahora.

Lo cronológico señala o irreversible.

Y Claudio Poggi parece haber decidido que no quiere mirar esa historia desde afuera.

Quiere protagonizarla.

Por eso lo que viene ya no admite medias tintas.

Poggi va por todo o nada.

Y en 2027 no solamente se jugará una elección.

Se jugará quién tiene derecho a escribir la próxima página de la historia de San Luis.

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