MARIO RAÚL MERLO: DEL RETIRO DIGNO AL REGRESO VULGAR E IRRESPETUOSO

MARIO RAÚL MERLO: DEL RETIRO DIGNO AL REGRESO VULGAR E IRRESPETUOSO

por Gustavo Thompson.

Después de seis períodos al frente de Villa Mercedes, Mario Raúl Merlo tuvo en 2019 algo que pocos dirigentes consiguen: retirarse por la puerta grande, respetado institucionalmente por quien lo sucedió.

Siete años después reaparece políticamente junto a Adolfo Rodríguez Saá y parece dispuesto a borrar con el codo aquella despedida.

El problema no es su edad ni su derecho a participar.

El problema es qué pasado pretende reivindicar y qué futuro tiene para ofrecer.

Hay dirigentes que saben cerrar una etapa.

Y hay otros que, incapaces de aceptar que la historia siguió caminando sin ellos, regresan para discutir con el futuro.

Mario Raúl Merlo parece haber elegido el segundo camino.

Quien gobernó Villa Mercedes durante seis períodos y tuvo una salida institucional digna en diciembre de 2019 vuelve hoy a escena acompañando a Adolfo Rodríguez Saá en un proyecto que pretende recuperar el poder provincial y municipal.

Merlo tendría todo el derecho del mundo a regresar.

Pero regresar también significa someter nuevamente su historia a examen.

Y ahí empiezan los problemas.

MAXI FRONTERA LE PERMITIÓ IRSE POR LA PUERTA GRANDE

Hay algo que debería reconocerse incluso entre adversarios políticos.

Cuando Maximiliano Frontera asumió la Municipalidad de Villa Mercedes en diciembre de 2019, no construyó su gobierno sobre la persecución cotidiana de Mario Raúl Merlo.

Podría haber convertido durante meses cada problema heredado en una conferencia de prensa.

No lo hizo, fue profundamente respetuosdo.

La transición había comenzado formalmente en septiembre de 2019 y el equipo entrante pidió información sobre finanzas, Obras Sanitarias, infraestructura, servicios públicos, contrataciones y recursos municipales.

Merlo se fue.

Frontera gobernó.

Y Villa Mercedes siguió adelante.

Eso permitió que un hombre que había ocupado seis veces la Intendencia pudiera cerrar una extensísima trayectoria municipal conservando reconocimiento y respeto institucional.

Pero respetar al antecesor no significa borrar cómo se recibió el Municipio.

LA MEMORIA TAMBIÉN FORMA PARTE DE LA POLÍTICA

Apenas dos semanas después de asumir, el 24 de diciembre de 2019, Frontera presentó públicamente el diagnóstico inicial de su administración.

La definición fue durísima:

“La situación de las finanzas municipales es crítica”.

Los números expuestos entonces mostraban una cobrabilidad extraordinariamente baja: aproximadamente 40,14% en la tasa de servicios generales y 42,96% en la comercial e industrial.

La nueva gestión informó además que había recibido alrededor de 200 funcionarios políticos y anunció que reduciría esa estructura a aproximadamente 80.

También denunció un nivel de tercerización enorme:

alrededor del 80% de los servicios municipales estaba tercerizado.

Y apareció otro número difícil de olvidar:

aproximadamente el 70% del parque automotor municipal no se encontraba en condiciones de funcionamiento.

Había expedientes sujetos a pago, contratos que debían revisarse y servicios que, según la nueva administración, figuraban contratados pero requerían comprobarse efectivamente.

Ese fue el Municipio que recibió Frontera según el diagnóstico público de diciembre de 2019.

Por eso resulta necesario recordar algo.

Antes de retirarse, Merlo había asegurado que dejaría una Municipalidad “sin deudas y con una administración impecable”.

Entre aquella descripción y la fotografía presentada apenas días después por la administración entrante existe una distancia demasiado grande como para fingir que nunca ocurrió.

EL ÚLTIMO TRAMO DE MERLO TAMPOCO FUE TRANQUILO

Durante los meses finales de 2019 hubo además una fuerte controversia por pases a planta permanente, recategorizaciones y contrataciones.

Se informó públicamente el pase de decenas de trabajadores a planta y la oposición interna llegó a reclamar que la administración saliente evitara tomar decisiones capaces de condicionar al gobierno que asumiría en diciembre.

Frontera posteriormente anunció la revisión de la situación de casi 60 exfuncionarios que habrían terminado vinculados contractualmente o incorporados a la estructura municipal.

Merlo defendió aquellas decisiones.

Está en su derecho.

Pero entonces también debe aceptar que, si decide regresar a la política electoral, todo aquello vuelve legítimamente a la discusión pública.

No se puede pedir memoria para recordar las obras y amnesia para recordar las cuentas.

Y AHORA MERLO VUELVE CON ADOLFO

Ese es quizás el aspecto políticamente más desconcertante.

Después de haber gobernado Villa Mercedes durante décadas, Merlo podría utilizar su experiencia para acompañar una renovación generacional.

Podría convertirse en un hombre de consulta.

Podría aconsejar.

Podría transmitir experiencia.

Podría ayudar a formar dirigentes nuevos.

Eligió otra cosa.

Volver hacia atrás.

Y reaparece al lado de Adolfo Rodríguez Saá, quien nuevamente busca protagonismo electoral en San Luis.

El problema no es que Adolfo tenga 80 años.

Hay que decirlo con absoluta claridad:

la edad jamás debería inhabilitar políticamente a una persona.

El problema aparece cuando desde una generación que gobernó San Luis durante décadas se transmite la sensación de que, si ellos no conducen, nadie está suficientemente preparado para hacerlo.

Ahí la experiencia deja de funcionar como legado y comienza a parecerse demasiado a la resistencia al recambio.

MERLO DEBERÍA SER EL PRIMERO EN ENTENDERLO

Porque nadie gobernó eternamente Villa Mercedes.

Ni siquiera Mario Raúl Merlo.

La democracia finalmente produjo otro liderazgo.

Llegó Frontera.

Villa Mercedes siguió funcionando.

Aparecieron dirigentes nuevos.

Aparecieron nuevos equipos económicos.

Aparecieron concejales, legisladores, funcionarios, profesionales y jóvenes que en 1983 ni siquiera habían nacido.

Y eso debería ser motivo de orgullo para quien verdaderamente cree en las instituciones.

El éxito de un dirigente democrático también consiste en comprobar que la ciudad puede continuar cuando él ya no está.

Pretender volver acompañado por dirigentes pertenecientes al mismo ciclo político que gobernó San Luis durante décadas transmite exactamente el mensaje contrario.

Parece decir:

“Después de nosotros, nadie”.

Y eso sí resulta profundamente irrespetuoso para las nuevas generaciones.

ADOLFO Y LA AUTORIDAD MORAL

Hay además una contradicción que Merlo, si decide acompañarlo, inevitablemente deberá explicar.

Adolfo Rodríguez Saá construye buena parte de su actual discurso alrededor de conceptos como honestidad, moral pública, lucha y recuperación de San Luis.

Perfecto.

Pero quien pretende colocarse como autoridad moral debe estar dispuesto a someterse a una vara todavía más exigente que aquella que aplica sobre los demás.

Y allí aparece inevitablemente la discusión sobre su asignación vitalicia como expresidente de la Nación, derivada de su brevísimo paso por la Presidencia durante la crisis institucional de diciembre de 2001.

Puede existir un derecho legal.

La discusión política es diferente.

Legalidad y ejemplaridad no siempre significan lo mismo.

Si Adolfo pretende presentarse como abanderado de una nueva austeridad moral, tiene todo el derecho de hacerlo.

Pero la sociedad también tiene derecho a preguntarle si considera moralmente compatible ese discurso con continuar percibiendo una asignación extraordinaria vinculada con apenas días en la Presidencia, teniendo detrás una extensa trayectoria como gobernador y legislador nacional.

Y Merlo, cuando se coloca políticamente a su lado, también comienza a cargar con esas contradicciones porque con provocaciones y vulgaridades como tratando públicamente de huevones a los mercedinos Mario Raúl Merlo debería mirar para otro lado, no aplaudir y mofarse.

Merlo se fue pagando los sueldos con las cuentas de banco en descubierto, facilitó negociados a su familia como contar hoy con propiedades que ya han construido y legalmente pertenecian a espacios verdes, el placard de Merlo esta lleno y no esta para que se ría tanto de las vulgaridades de Adolfo ¿se entiende? o se lo explicamos en castellano.

EL PROBLEMA DE MERLO NO ES HABER ENVEJECIDO

Sería una enorme injusticia reducir esta discusión a una cuestión generacional.

Merlo puede tener la edad que tenga y seguir participando.

Adolfo también.

Pero si aparecen con tanto desparpajo pretendiendo jugar de carmelitas dezcalsas el placard se abre y se termina diversión chicas.

La democracia no tiene certificado de vencimiento.

Lo que sí puede vencer son las ideas.

Pueden vencer las formas.

Puede agotarse una manera de ejercer el poder.

Puede terminar una cultura política donde unos pocos hombres consideran que la provincia comienza y termina alrededor de sus nombres.

San Luis cambió.

Villa Mercedes cambió.

Argentina cambió.

La comunicación cambió.

Los jóvenes cambiaron.

Hasta la manera de construir liderazgo cambió.

Lo verdaderamente viejo no es cumplir años.

Lo viejo es negarse a comprender que llegó el tiempo de otros.

DE ESTADISTA LOCAL A ESCUDERO DE UNA RESTAURACIÓN

Eso es lo que más sorprende de Mario Raúl Merlo.

Después de seis intendencias tenía la posibilidad de convertirse en una figura ubicada por encima de la pelea cotidiana.

Un exintendente respetado.

Un hombre al que consultar.

Una referencia histórica de Villa Mercedes.

Alguien capaz de sentarse con quienes piensan diferente y decir:

“Yo ya tuve mi tiempo; ahora ayudo a los que vienen”.

Ese habría sido un retiro enorme.

Pero aparentemente eligió regresar al barro.

Y no para encabezar una revolución generacional.

No para presentar nuevas ideas.

No para ofrecerle a Villa Mercedes un proyecto que nadie haya pensado.

Vuelve acompañando a otro protagonista central del viejo poder puntano.

Es difícil imaginar una imagen más alejada de la renovación.

Y SI QUIERE VOLVER, HABRÁ QUE VOLVER A LOS ARCHIVOS

La decisión de Merlo de regresar tiene además una consecuencia inevitable.

Habrá que revisar su gestión.

Sin operaciones.

Sin inventar delitos.

Sin condenas mediáticas.

Con documentos.

Habrá que determinar exactamente cuál era el saldo bancario municipal al 10 de diciembre de 2019.

Habrá que conocer la deuda flotante y las obligaciones pendientes.

Habrá que reconstruir contrataciones y tercerizaciones.

Habrá que analizar los pases a planta realizados durante el final de su mandato.

Habrá que establecer cuál era realmente el estado patrimonial del Municipio.

Habrá que formalizar demandas y llevar a la justicia algunos temitas pendientes.

Y si existen denuncias sobre operaciones inmobiliarias, terrenos municipales o supuestos beneficios a personas vinculadas familiarmente con funcionarios de aquella administración, habrá que buscar escrituras, ordenanzas, catastros y expedientes antes de formular cualquier acusación.

Eso es periodismo.

Si no existe documentación, se descarta.

Pero si existe, se publica.

Porque quien decide regresar voluntariamente a pedir nuevamente la confianza de los vecinos también decide volver a poner su gestión bajo la lupa.

MARIO RAÚL MERLO: DEL RETIRO DIGNO AL REGRESO VULGAR E IRRESPETUOSO

Frontera tuvo con Merlo un respeto institucional que hoy debería ser correspondido.

No borró su historia.

No necesitó destruir al anterior para comenzar la propia.

Le permitió a Villa Mercedes cerrar una época sin convertir la transición en una guerra.

Merlo podría haber quedado allí.

Seis gestiones.

Décadas de protagonismo.

Aciertos.

Errores.

Obras.

Deudas políticas.

Una página gigantesca de la historia contemporánea mercedina.

Un retiro digno.

Pero decidió volver.

Y eligió hacerlo acompañando una restauración política encabezada por otro dirigente que tampoco parece dispuesto a aceptar que San Luis puede escribir una historia sin que su apellido ocupe necesariamente el primer renglón.

Ese es el verdadero drama político de Mario Raúl Merlo.

No que quiera regresar.

Sino que después de haber tenido seis oportunidades para construir el futuro, regrese para intentar resucitar el pasado y en forma equivocada y junto al personaje que no permitió que sea Gobernador y, fundamentalmente, Merlo SIEMPRE se arrodilló a los Rodriguez Saá dejando a Villa Mercedes en el punto mas bajo de su poder político e institucional, que hablar en cuanto a la relación de pertenencia e identidad mercedina, SE LA ENTREGO POR DOS DECADAS A LOS RODRIGUEZ SAA..

Villa Mercedes no necesita destruir su historia.

Necesita superarla.

Los dirigentes que verdaderamente hicieron grande una ciudad son aquellos capaces de comprender que algún día llega el momento de entregar la posta.

Porque el poder democrático nunca fue propiedad de una generación.

Mucho menos de un hombre.

Y muchísimo menos de un apellido.

Mario Raúl Merlo tuvo una despedida digna en 2019.

Ahora deberá explicar por qué decidió cambiar aquel retiro respetable por un regreso que, en las formas y compañías elegidas, corre el riesgo de convertirse en exactamente lo contrario, deberá afrontar una pesadilla por acompañar a un vulgar e irrespetuoso.

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