ALBERTO Y SU DOBLE IDENTIDAD PARTIDARIA: ¿PRESIDENTE DEL PJ O CONDUCTOR DE COMPROMISO FEDERAL?

ALBERTO Y SU DOBLE IDENTIDAD PARTIDARIA: ¿PRESIDENTE DEL PJ O CONDUCTOR DE COMPROMISO FEDERAL?

Por Gustavo Thompson.

El último acto de Alberto Rodríguez Saá vuelve a poner sobre la mesa una contradicción que el peronismo de San Luis tiene derecho a discutir. Quien preside el Partido Justicialista provincial encabezó un encuentro político en la sede de Compromiso Federal (otro partido político), reivindicó públicamente la historia de ese espacio y habló de organización electoral hacia 2027.

El interrogante no debería resolverse con agravios sino institucionalmente: ¿hasta dónde puede llegar la pertenencia simultánea a dos construcciones políticas diferentes sin afectar las obligaciones que impone la conducción del PJ?, ¿no ridiculiza a la militancia peronista?, ¿no es mucho?.

Hay fotografías que importan.

Hay discursos que importan todavía más.

El viernes 25 de septiembre, Alberto Rodríguez Saá, actual presidente del Partido Justicialista de San Luis, no habló desde la histórica casa del PJ.

Lo hizo desde la sede de Compromiso Federal, en Pringles 1417, ante dirigentes y militantes convocados por ese espacio, gente que no quiere al PJ, sector clasista, ex funcionarios de Alberto rodriguez Saá.

Hasta allí podría tratarse simplemente del encuentro entre fuerzas políticamente próximas.

Pero Alberto fue bastante más lejos, su desparpajo e impunidad sorprende.

Comenzó su discurso repasando la historia de aquella construcción política: recordó el PUL, su transformación en Es Posible y posteriormente en Compromiso Federal, se canso de armar partidos políticos.

Y dejó una definición particularmente significativa: Compromiso Federal y el Partido Justicialista tienen “sus respectivos caminos”, aunque confluyen —según su planteo— en un mismo horizonte político. 

Le falto decir que por eso conduce las dos fuerzas políticas, cosa que es obvia pero que lo diga ya es alevoso.

Días antes incluso había pronunciado una frase todavía más contundente:

“Con Compromiso Federal somos lo mismo”.

El octogenario naturaliza y e instala como algo normal ser multipartidario.

Y ahí comienza el problema político.

SI “SOMOS LO MISMO”, ¿PARA QUÉ EXISTEN DOS PARTIDOS?

Esta no es una discusión contra Compromiso Federal y cabe la denuncia pertinente al PJ nacional.

Compromiso Federal tiene derecho a existir, organizarse, tener autoridades, militantes, candidatos y estrategia propia.

La pregunta es otra.

¿Puede quien preside el Partido Justicialista tratar políticamente como equivalentes al partido que conduce y a otra organización partidaria?

No hablamos de un afiliado cualquiera.

Hablamos del presidente del PJ de San Luis.

Quien ocupa semejante responsabilidad no solamente posee derechos partidarios.

También representa una institución, su historia, sus afiliados y sus órganos internos.

Por eso la frase “somos lo mismo” merece una explicación.

Porque jurídicamente y partidariamente no necesariamente son lo mismo.

Y HAY UNA HISTORIA QUE EL PERONISMO PUNTANO NO DEBERÍA IGNORAR

Aquí aparece el antecedente sobre Micky Berardo.

Berardo reconoció que durante la última gestión de Alberto Rodríguez Saá no estaba, ni esta afiliado al Partido Justicialista y realizaba sus aportes políticos a Compromiso Federal.

Porque entonces la pregunta dejaría de circunscribirse al acto del viernes.

Pasaría a ser:

¿QUÉ PARTIDO SOSTENÍA POLÍTICAMENTE LA ESTRUCTURA DEL ALBERTISMO MIENTRAS ALBERTO GOBERNABA SAN LUIS?

Eso merece documentación.

¿Cuántos funcionarios aportaban al PJ?

¿Cuántos aportaban a Compromiso Federal?

¿Los aportes eran voluntarios?

¿Existían registros?

¿Quién administraba esos recursos?

¿Y qué relación institucional existía entre ambas estructuras?

Son preguntas.

No acusaciones.

Pero son preguntas que el peronismo puntano tiene derecho a formular.

EL VIERNES APARECIÓ OTRA SEÑAL

El encuentro no se limitó a recordar el pasado.

Alberto habló expresamente de volver al Gobierno, de concentración de fuerzas, generación de confianza y posteriormente de organización para llegar a las elecciones.

Por eso ya no alcanza con describirlo simplemente como una visita de cortesía a un partido amigo.

Hubo contenido político-electoral.

Y hubo algo todavía más simbólico: Alberto destacó públicamente a Josefina del Valle Aldana, titular de Compromiso Federal, reivindicando su militancia.

Todo perfectamente legítimo desde la libertad política.

Pero políticamente relevante cuando quien lo hace es simultáneamente presidente del Partido Justicialista.

NO HAY QUE CONFUNDIR ALIANZA CON IDENTIDAD

Los partidos pueden construir frentes.

Pueden celebrar alianzas.

Pueden compartir candidatos.

Pueden tener proyectos comunes.

Eso forma parte de la democracia.

Pero una alianza entre dos partidos presupone precisamente que existen dos partidos.

Por eso resulta tan interesante aquella definición de Alberto:

“Con Compromiso Federal somos lo mismo”.

Si efectivamente son lo mismo políticamente, corresponde preguntar cuál es la relación institucional entre ambas organizaciones.

Y si no son lo mismo, corresponde preguntar por qué el presidente del PJ presenta públicamente esa equivalencia.

¿HAY INCONDUCTA PARTIDARIA?

Aquí hay que ser rigurosos.

No podemos afirmar todavía que Alberto Rodríguez Saá haya cometido jurídicamente una inconducta partidaria.

Eso debería determinarlo el órgano competente del propio Partido Justicialista mediante la aplicación de su Carta Orgánica, sus reglamentos y las decisiones adoptadas por sus autoridades.

Pero sí existen hechos suficientes para justificar que la cuestión sea planteada institucionalmente.

No para pedir anticipadamente una expulsión.

No para condenar antes de investigar.

Sí para preguntar formalmente si la conducta del presidente del PJ resulta compatible con las obligaciones que implica conducir el partido.

La pregunta concreta podría ser:

¿Resulta compatible con la disciplina y las obligaciones de una autoridad partidaria que el presidente del PJ encabece un acto político-electoral en la sede de otro partido, reivindique su construcción histórica, sostenga públicamente que ambos espacios “son lo mismo” y desde allí organice políticamente el camino hacia las próximas elecciones?

El viernes el peronismo NO FUE INVITADO, fue lisa y llanamente un acto de otro partido político cuyo actor principal fue el presidente del partido justicialista diciendo que son lo mismo.

Esa pregunta merece una respuesta del PJ.

EL PROBLEMA ES MAYOR CUANDO SE LE HABLA DE LEALTAD A LA MILITANCIA

Porque existe una cuestión profundamente política que ninguna Carta Orgánica puede medir.

La militancia.

El afiliado que paga su cuota.

El dirigente que trabaja dentro de las estructuras partidarias.

El militante que abre una unidad básica.

El fiscal que cuida una elección.

El hombre o la mujer que durante décadas sostuvo las siglas PJ incluso cuando hacerlo no ofrecía ninguna ventaja.

¿Qué mensaje recibe esa militancia cuando su presidente realiza una demostración política importante desde la casa de otra fuerza?

Esa es una discusión legítima.

Algunos peronistas podrán considerar a Compromiso Federal una herramienta complementaria del mismo proyecto.

Otros podrán sentirse desplazados por una estructura paralela.

Ambas posiciones existen y deben poder discutirse.

Lo que resulta difícil es pedir disciplina hacia abajo mientras no se explica con claridad la relación institucional hacia arriba.

ALBERTO DEBE EXPLICAR QUÉ RELACIÓN QUIERE ENTRE EL PJ Y COMPROMISO FEDERAL

No estamos proponiendo proscribir a nadie.

Estamos reclamando algo mucho más sencillo:

claridad política.

Si Compromiso Federal es aliado del PJ, que se explique bajo qué acuerdo institucional.

Si constituye una herramienta electoral complementaria, que se diga.

Si sus dirigentes pueden participar indistintamente de ambas estructuras, que se establezcan las reglas.

Y si el presidente del Partido Justicialista considera que “son lo mismo”, entonces también debería explicar a los afiliados qué sentido tiene mantener estructuras partidarias diferentes.

Porque están pasando cosas y hay olor a kala ¿no estarán armando salidas frente a inminentes actuaciones desde nación?.

Porque conducir un partido no significa solamente ocupar un despacho.

Significa representarlo.

Y ahí aparece la verdadera discusión que dejó abierta el acto del viernes.

No es Alberto contra Compromiso Federal.

Ni siquiera es Alberto contra otro sector del PJ.

Es una pregunta mucho más elemental:

¿A QUÉ PARTIDO CONDUCE ALBERTO RODRÍGUEZ SAÁ?

La respuesta formal parece sencilla: al Partido Justicialista de San Luis.

Los acontecimientos del último fin de semana hacen razonable que sus propios afiliados pregunten cómo se compatibiliza esa función con la conducción política desplegada desde Compromiso Federal.

Y si alguien considera que eso constituye una inconducta partidaria, existe un camino institucional para plantearlo.

Que se presente.

Que se analice.

Que Alberto pueda responder. Y que la Carta Orgánica diga lo que corresponda.

Eso no debilita al peronismo.

Eso es hacer funcionar un partido político.

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