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Por Gustavo Thompson.
Desde Villa Mercedes, el Salón Azul, Claudio Poggi volvió a poner sobre la mesa una distinción que puede atravesar todo el camino hacia 2027: una cosa es la elección nacional y otra la elección provincial.
Frente al regreso a escena de Alberto y Adolfo Rodríguez Saá, la discusión que se abre es concreta: ¿San Luis debatirá su futuro provincial o volverá a quedar atrapado en el pasado con los «liderazgos» que dominaron su política durante décadas?
Poggi se plantó en Villa Mercedes y dejó una definición política que merece ser analizada.
La idea central fue sencilla: San Luis tendrá que distinguir la discusión nacional de la provincial.
No es un concepto improvisado.
Ya en 2025, cuando explicó por qué el frente provincial no debía trasladarse automáticamente a una elección legislativa nacional, Poggi sostuvo que Ahora San Luis era una construcción concebida para gobernar la provincia, mientras la elección nacional respondía a otra lógica política.
Ahora, con 2027 acercándose, aquella distinción adquiere otra dimensión.
SAN LUIS POR UN LADO.
LA NACIÓN POR OTRO.
Ése parece ser el mensaje.
Los puntanos podrán tener una posición determinada sobre el Gobierno nacional y otra completamente diferente sobre quién debe conducir San Luis.
No necesariamente existe contradicción.
Porque en una elección nacional se discuten Presidente, Congreso y políticas nacionales.
En una provincial se discuten gobernador, Legislatura, municipios y, en 2027, también los convencionales vinculados con la reforma constitucional.
Hay además una precisión importante: todavía no está definida oficialmente la fecha de la elección provincial de 2027 ni si se realizará simultáneamente con la nacional.
Diciembre será el mes de las decisiones y Villa Mercedes cumple un papel fundamental.
El ministro de Gobierno, Gonzalo Amondarain, dijo esta misma semana que la elección deberá celebrarse dentro de la ventana prevista entre junio y noviembre, pero negó que exista ya una fecha determinada o una decisión sobre simultaneidad.
Villa Mercedes observa porque no aleja de sus objetivos la alternativa de un desdoblamiento comunal.
Por eso la diferenciación de Poggi debe entenderse hoy principalmente como una definición política, no como el anuncio de un calendario electoral ya cerrado.
Frontera ya ha allanado todos los caminos para que se diferencie las elecciones provinciales de las nacionales.
Y ENFRENTE REAPARECE EL PASADO
Ahí aparece inevitablemente el contraste.
Mientras el oficialismo provincial intenta llevar la discusión hacia los próximos años, Alberto y Adolfo Rodríguez Saá vuelven a ocupar espacio público y político.
No es cuestionable por su edad.
Tienen derecho a participar como cualquier ciudadano.
Pero existe un dato histórico imposible de borrar: Adolfo gobernó San Luis entre 1983 y 2001 y Alberto lo hizo entre 2003 y 2011 y nuevamente entre 2015 y 2023.
Entre ambos ocuparon personalmente la Gobernación durante 34 años.
Por eso el interrogante generacional es legítimo.
Después de cuatro décadas de protagonismo, ¿la alternativa para regresar al poder vuelve a depender de los mismos dirigentes que comenzaron aquella historia en los años ochenta?
EL PROBLEMA NO ES QUE SEAN OCTOGENARIOS
Reducir la discusión a eso sería equivocarse.
No es una cuestión biológica.
Es política.
Una persona de 80 años puede perfectamente comprender el presente, gobernar, producir ideas nuevas y participar de la vida democrática.
El verdadero cuestionamiento al rodriguezsaísmo está en otro lugar:
¿qué pasó con la generación que debía sucederlos?
Durante décadas se habló de juventud.
De formación.
De dirigentes nuevos.
De futuro.
Sin embargo, cuando llega nuevamente la discusión por el poder, los nombres que reaparecen son Alberto y Adolfo.
Los octogenarios son los únicos y todos los demás no sirve ninguno en San Luis.
Por eso tampoco hace falta llamarlos “analógicos” como si fuera una condición derivada de la edad.
La crítica puede ser bastante más dura:
PUEDEN HABLAR DE TECNOLOGÍA.
LO QUE TODAVÍA DEBEN EXPLICAR ES POR QUÉ SU SISTEMA DE CONDUCCIÓN NO CONSIGUIÓ RENOVARSE.
Adolfo habla de volver a los libros como en la era pasada cuendo la nueva era habla por el celular, esta realidad no la pueden cambiar.
POGGI QUIERE LLEVAR LA DISCUSIÓN A OTRO TERRENO
La estrategia que deja entrever el gobernador consiste precisamente en separar escenarios.
Nación es Nación.
San Luis es San Luis.
Y 2027 debería discutirse alrededor de qué provincia se propone para los próximos años, no simplemente trasladando mecánicamente adhesiones o rechazos nacionales.
EL PASADO CONTRA EL FUTURO, LOS OCTOGENARIOS CONTRA LAS NUEVAS GRENERACIONES, LOS DIGITALES CONTRA LOS ANALOGICOS.
Eso tampoco convierte automáticamente al actual Gobierno provincial en “el futuro”.
Esa condición no se obtiene con una consigna: tendrá que demostrarse con gestión, resultados y propuestas, y los ciudadanos serán quienes evalúen esas variables.
Pero políticamente el contraste está planteado.
De un lado, un oficialismo que pretende presentar su gestión como una etapa posterior al largo ciclo anterior.
Del otro, dos dirigentes cuya trayectoria política provincial comenzó hace más de cuatro décadas y cuyos sectores vuelven a hablar de recuperar protagonismo.
ALBERTO DICE: “VAMOS A VOLVER”
Y eso termina de completar la fotografía.
Alberto Rodríguez Saá volvió a colocarse públicamente en una lógica de regreso al poder.
Por eso 2027 podría terminar conteniendo una discusión mucho más profunda que una simple competencia entre nombres.
Continuidad, regreso o renovación.
Y dentro del propio peronismo aparece otra discusión todavía más interesante:
¿el futuro de ese espacio continuará dependiendo de los Rodríguez Saá o surgirán finalmente dirigentes con autonomía suficiente para conducir sin ellos?
VILLA MERCEDES PUEDE SER DECISIVA
Que Poggi plantee esta discusión desde Villa Mercedes tampoco es un detalle menor.
La ciudad tiene peso electoral, político e institucional propio y será uno de los territorios centrales de cualquier construcción provincial.
El gesto de Maxi Frontera en darle a Poggi el lugar central en el Salón Azul dejo una lectura CONTUNDENTE.
Por eso la discusión que comienza a aparecer no debería reducirse a:
Poggi contra los Rodríguez Saá.
Sería demasiado pequeña porque ambos hermanos son el presente y el calendario no los habilita hablar de futuro.
La verdadera pregunta es bastante más grande:
¿QUÉ SAN LUIS QUIERE CONSTRUIR CADA ESPACIO PARA DESPUÉS DE 2027?
Los Rodríguez Saá tienen cuatro décadas de historia para mostrar y explicar.
Poggi tendrá su propia gestión para defender y someter al juicio ciudadano.
Los demás espacios tendrán que presentar sus alternativas.
Y los puntanos tendrán la decisión.
Pero hay algo que el planteo realizado en Villa Mercedes coloca sobre la mesa con claridad:
la elección nacional y la elección provincial pueden responder a discusiones políticas diferentes.
Y si el debate provincial termina girando alrededor del futuro, quienes quieran regresar tendrán que hacer algo más que recordar lo que hicieron.
Tendrán que explicar qué ofrecen para lo que viene.
Porque San Luis puede valorar su historia sin quedar obligado a repetirla porque para la inmensa mayoría de los sanluiseños hablar de los hermanos Rodriguez Saá en San Luis es sinonimo de corrupción.