Por Gustavo Thompson.
Desde Villa Mercedes, «Quiero retruco a los octogenarios, analógicos y setentistas».
Mientras sectores del peronismo puntano miran el Día de la Lealtad como una posible fecha para medir un acercamiento entre Alberto y Adolfo Rodríguez Saá, el MUP prepara en Villa Mercedes su Primer Congreso Departamental de Mujeres.
Dos construcciones políticas coinciden en el calendario, pero proponen imágenes diferentes: de un lado, dirigentes históricos intentando recomponer una relación quebrada; del otro, un espacio que busca ampliar participación y colocar nuevas voces en la discusión.
El 17 de octubre empieza a convertirse en algo bastante más interesante que una fecha en el almanaque político de San Luis.
Ese día, distintos sectores del peronismo provincial esperan señales sobre un eventual acercamiento entre Alberto y Adolfo Rodríguez Saá, después de casi ocho años de enfrentamiento.
Hasta hoy no existe un acuerdo conjunto anunciado ni está confirmada una aparición de los hermanos en un mismo escenario.
Van a tener que congregar mas de 3.000 peronistas como para superar lo que ocurrirá en Villa Mercedes.
Adolfo, incluso, dijo que no estaba al tanto de un encuentro específico para esa fecha, aunque reiteró públicamente: “Yo quiero la unidad”.
Pero mientras esa expectativa gira nuevamente alrededor de dos dirigentes octogenarios que protagonizan la política puntana desde hace más de cuatro décadas, Villa Mercedes prepara otra fotografía.
El afiche difundido por el Movimiento Unidad Provincial convoca para ese mismo sábado 17 de octubre, a las 9, al Primer Congreso Departamental de Mujeres del MUP, en Espacio Mitre, bajo cuatro conceptos:
“Más voces.
Más ideas.
Más derechos.
Más comunidad.”
Y ahí aparece un contraste político que merece ser observado.
EL MISMO DÍA. DOS MANERAS DE OCUPAR LA POLÍTICA
No hace falta exagerarlo.
Tampoco inventar una pelea que todavía no existe, ni va a existir desde Villa Mercedes.
Pero la simultaneidad tiene una enorme potencia simbólica.
Maxi Frontera se les planta nuevamente a los octogenarios, realidad que no se observa en otros distritos de la provincia.
Mientras una parte del peronismo espera saber si dos hermanos que gobernaron personalmente San Luis durante décadas pueden volver a encontrarse, en Villa Mercedes se propone un congreso cuyo protagonista no es un apellido.
Son las mujeres.
Son jóvenes.
No es Alberto.
No es Adolfo.
Ni siquiera es Maximiliano Frontera.
Son mujeres convocadas para encontrarse, debatir y construir colectivamente.
Ahí está quizás la diferencia más interesante.
FRONTERA VIENE DICIENDO ALGO QUE AHORA INTENTA LLEVAR A LA PRÁCTICA
Maximiliano Frontera ya había explicado públicamente cuál pretende que sea la lógica del MUP.
En junio habló de una construcción plural, cuestionó el verticalismo de los partidos tradicionales y sostuvo que la política debe escuchar a las nuevas generaciones en lugar de pretender decirles permanentemente qué tienen que pensar.
Incluso puso un dato sobre la mesa: afirmó que aproximadamente el 45% del padrón está compuesto por jóvenes de entre 16 y 30 años y explicó que su método con los estudiantes consiste en entregarles el micrófono y preguntarles cuáles son sus sueños, ideas y expectativas.
La frase más interesante de aquella entrevista probablemente haya sido otra:
“No es que la gente nos tiene que entender a nosotros, nosotros tenemos que entender y comprender a la gente”.
Ésa es una definición política.
Y el Congreso de Mujeres permitirá observar si esa concepción empieza a convertirse efectivamente en organización y participación.
PORQUE RENOVAR NO ES CAMBIAR UNA FOTO
San Luis lleva demasiado tiempo escuchando hablar de renovación generacional.
La verdadera renovación no consiste en poner a un joven detrás de un dirigente histórico.
Los octogenarios hace 40 años que dicen que los jóvenes son el presente y siguen ellos al frente de todo.
Tampoco en incorporarlo a una lista y pedirle obediencia.
Renovar es ceder espacio.
Permitir discutir.
Aceptar diferencias.
Construir dirigentes que puedan caminar solos.
Y, sobre todo, comprender que ninguna organización política puede depender eternamente de sus fundadores porque el olor a naftalina y desgaste es importante.
Por eso el regreso simultáneo de Alberto y Adolfo al centro de la conversación plantea una pregunta legítima.
Después de más de cuatro décadas de protagonismo político:
¿DÓNDE ESTÁ LA GENERACIÓN QUE DEBÍA SUCEDERLOS?
EL PROBLEMA NO ES LA EDAD
Conviene insistir sobre esto.
Que Alberto y Adolfo sean hombres mayores no los invalida políticamente.
Sería absurdo convertir una discusión institucional en discriminación por edad.
El cuestionamiento es otro.
La permanencia, los antecedentes porque el pasado de estos dos personajes no fue todo gloria y éxito, también fueron oscuros.
Adolfo gobernó San Luis entre 1983 y 2001.
Alberto lo hizo entre 2003 y 2011 y nuevamente entre 2015 y 2023.
Y ahora ambos sectores vuelven a hablar de reorganización, unidad y regreso al poder.
Alberto acaba de reaparecer políticamente con una consigna inequívoca: “vamos a volver”.
Su propio espacio viene promoviendo públicamente el regreso para 2027.
Adolfo, por su parte, plantea nuevamente la unidad del peronismo y propone mecanismos internos para ordenar candidaturas.
Eso es legítimo.
Pero también es legítimo preguntar:
¿después de cuarenta años, el futuro todavía necesita pasar por Alberto y Adolfo?
LA AMBICIÓN DE PODER SE JUZGA CON HECHOS, NO CON DIAGNÓSTICOS
No necesitamos decir que los hermanos están enfermos de poder.
No necesitamos diagnosticarles nada.
La política ofrece una vara mucho más concreta.
Si quieren regresar, tendrán que explicar para qué.
Qué proyecto nuevo ofrecen.
Qué aprendieron.
Qué cambiarían.
Quiénes son los dirigentes nuevos.
Y, fundamentalmente, cuándo llegará el momento en que una generación pueda conducir sin pedirles autorización.
Porque intentar recuperar el poder es legítimo democráticamente.
Lo que puede cuestionarse políticamente es que, después de haber dispuesto de décadas para construir sucesión, la alternativa vuelva a girar alrededor de quienes ya ocuparon el centro del sistema durante buena parte de la democracia provincial.
Y VILLA MERCEDES EMPIEZA A ENSAYAR OTRA RESPUESTA
El MUP nació precisamente después de la ruptura de Frontera con la conducción del PJ provincial y se presentó como una estructura que pretende incorporar comerciantes, profesionales, trabajadores, empresarios, referentes culturales y personas provenientes de fuera de las estructuras partidarias tradicionales.
El MUP rompe con lo clásico y se aferra a una realidad donde las bibliotecas fueron superadas por el celular (solo para entendidos).
Cuando Frontera asumió su conducción en junio, la convocatoria reunió además sectores diversos del frente provincial y mostró una estructura política propia en Villa Mercedes.
Las mujeres.
Después vendrán los jóvenes.
Los trabajadores.
Los profesionales.
Los barrios.
Las universidades.
Los comerciantes.
Pero hay una condición indispensable: esos congresos tienen valor político solamente si quienes participan pueden hablar y decidir, y no si terminan convertidos en una escenografía para dirigentes.
Ahí estará el verdadero examen del MUP.
EL 17 DE OCTUBRE PUEDE TERMINAR REGALANDO DOS FOTOS
Una podría mostrar a la vieja dirigencia peronista intentando reconstruir su unidad.
La otra puede mostrar cientos o miles de mujeres reunidas en Villa Mercedes discutiendo qué quieren construir.
A juzgar por el predio que eligieron serán miles.
Esto vislumbra un gran esfuerzo para los peronistas de los Saá porque no podrán ser menos.
Ninguna fotografía, por sí sola, define quién tiene razón.
Pero ambas pueden expresar perfectamente la discusión política que empieza a atravesar San Luis.
El 17 de Octubre Villa Mercedes le hablará a los octogenarios, analógicos y setentistas.
¿Reconstruir el poder alrededor de los liderazgos históricos o construir nuevos liderazgos capaces de reemplazarlos?
Y Villa Mercedes parece querer intervenir en esa discusión con identidad propia.
Frontera viene sosteniendo que la política debe escuchar antes de ordenar, abrir antes que expulsar y construir hacia adelante sin reproducir estructuras hereditarias.
No se trata de Maxi Frontera, se trata de Villa Mercedes y Frontera lo entiende así por eso hace un paso atrás y trata de armar una mesa donde todos esten sentados con el mismo derecho y poder.
El 17 de octubre tendrá la oportunidad de demostrarlo.
Porque el mejor argumento contra una política que se considera agotada no es insultar al pasado, al contrario.
Es construir algo diferente en el presente.
Y quizá allí esté el verdadero desafío que Villa Mercedes empieza a colocar sobre la mesa:
QUE LOS JÓVENES Y LAS MUJERES DEJEN DE SER EL FUTURO DEL DISCURSO Y EMPIECEN A SER PROTAGONISTAS DEL PRESENTE.