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Por Gustavo Thompson.
Piden pero nadie lo quiere, solo Adolfo.
La reaparición de Alberto Rodríguez Saá en la sede de Compromiso Federal vuelve a abrir una discusión que ya no debería resolverse con lealtades personales: ¿puede el presidente del PJ puntano conducir políticamente desde otra estructura partidaria y presentar ambas identidades como parte de un mismo proyecto?.
Hay antecedentes que agravan el interrogante, pero una intervención debe tramitarse por los órganos partidarios competentes y no puede darse por hecha mientras no exista una resolución formal.
Hay un momento en que una discusión deja de ser sobre Alberto Rodríguez Saá.
Y pasa a ser sobre el Partido Justicialista.
Ese momento puede haber llegado.
El 25 de septiembre, Alberto Rodríguez Saá —presidente del PJ de San Luis— encabezó un encuentro político en la sede de Compromiso Federal, en Pringles 1417.
Allí repasó la historia de ese espacio, habló de su origen en el PUL, su paso por Es Posible y su transformación en Compromiso Federal, y sostuvo que CF y el PJ tienen “sus respectivos caminos”, aunque confluyen en un mismo horizonte.
Rodriguez Saá dijo a boca de jarro que el Partido Justicialista de San luis NO APOYARA A NINGUN CANDIDATO NACIONAL, siendo él presidente de un partido nacional.
Desde ese escenario también proclamó: “Somos la garantía, vamos a volver”, con la mirada puesta en 2027. El Diario de la República
Eso ya no es una interpretación.
Eso ocurrió.
Y obliga al peronismo puntano a hacerse una pregunta elemental:
¿A QUÉ PARTIDO CONDUCE ALBERTO RODRÍGUEZ SAÁ?
NO ES LA PRIMERA VEZ
El problema no comenzó el viernes.
La trayectoria política de los Rodríguez Saá atravesó distintas herramientas partidarias por fuera del PJ.
El PUL fue fundado en 1998 después de una ruptura con el Partido Justicialista.
Años después aparecieron Es Posible y Compromiso Federal.
El propio Alberto, en su discurso del último viernes, reconstruyó públicamente esa secuencia política. El Chorrillero
Formar partidos no constituye ninguna irregularidad.
Es un derecho democrático.
El problema aparece cuando quien actualmente preside el Partido Justicialista utiliza políticamente otra estructura partidaria y pretende que los afiliados acepten como natural esa superposición.
Porque una cosa es una alianza electoral entre partidos.
Otra cosa es decir que prácticamente da lo mismo uno que otro.
Y otra todavía más delicada es hacerlo siendo presidente de uno de ellos.
LOS APORTES DE FUNCIONARIOS: HAY UN ANTECEDENTE QUE MERECE SER INVESTIGADO
También existe documentación periodística anterior sobre un asunto mucho más incómodo.
Cuando en 2023 la Justicia decretó la caducidad de Compromiso Federal por incumplimientos vinculados con sus libros contables, El Chorrillero informó que aportes partidarios de funcionarios que históricamente habían ido al PJ habían sido direccionados en los últimos años hacia Compromiso Federal, cuya presidencia ejercía Josefina Aldana. El Chorrillero
Eso no demuestra por sí mismo una ilegalidad.
Pero transforma una sospecha política en una pregunta que merece documentos.
¿Cuántos funcionarios aportaron a Compromiso Federal?
¿Durante qué período?
¿Quién determinó el destino?
¿Fueron decisiones individuales y voluntarias?
¿Dónde están registrados esos aportes?
¿Y qué recibía mientras tanto el Partido Justicialista?
Eso se responde mostrando papeles.
No pidiendo fe.
NO SE PUEDE SER PERONISTA SOLAMENTE CUANDO CONVIENE
Ésta es quizás la discusión más dolorosa para una parte de la militancia.
Rodriguez Saá dijo públicamente que se había cansado de renunciar al Partido justiocialista.
El afiliado común no tiene tres partidos o más.
Tiene uno.
El militante que abre una unidad básica, fiscaliza una elección, participa de un congreso o sostiene las siglas cuando vienen tiempos malos entiende la pertenencia partidaria de una manera bastante sencilla.
Por eso resulta razonable que algunos afiliados se pregunten por qué esa disciplina parece exigirse hacia abajo mientras la conducción puede desplazarse entre distintas herramientas políticas.
Alberto tiene derecho a participar en Compromiso Federal.
Tiene derecho a defenderlo.
Tiene derecho incluso a considerar que representa mejor sus ideas.
Pero entonces el PJ tiene derecho a preguntar:
¿qué lugar ocupa realmente el Partido Justicialista en su construcción política?
Y HAY UNA HISTORIA QUE NO EMPEZÓ AYER
La memoria partidaria tampoco puede seleccionarse según conveniencia.
En 1978 Alberto Rodríguez Saá estuvo entre los firmantes de una carta dirigida al almirante Emilio Massera.
Años después, Arturo Negri entregó ante el Tribunal Oral Federal de San Luis una copia certificada del documento.
Según Página/12, la carta reclamaba investigar a personas vinculadas a supuestas organizaciones “subversivas” y pedía un “castigo ejemplar”. Página|12
Una publicación de la Universidad Nacional de Cuyo también registró el episodio y la presencia de Rodríguez Saá entre los firmantes. Universidad Nacional de Cuyo
Es un antecedente histórico documentado.
Eso no autoriza a inventar responsabilidades que la Justicia no haya establecido.
Pero tampoco corresponde borrarlo de la biografía política cuando se discuten identidad, pertenencia y tradición partidaria.
EL PERONISMO NO ES UNA HERENCIA FAMILIAR
Acá conviene sacar la discusión de los apellidos.
El PJ no pertenece a Alberto.
Tampoco a Adolfo que también firmó la famosa carta.
Ni a sus adversarios internos.
Pertenece institucionalmente a sus afiliados y se rige por su Carta Orgánica.
Por eso la pregunta sobre una eventual intervención no debería plantearse como una venganza contra Rodríguez Saá.
Mucho menos como una forma de reemplazar una conducción por otra elegida a dedo.
Si sectores del justicialismo consideran que existen incumplimientos partidarios, deberán documentarlos y llevarlos ante los órganos correspondientes.
Y Alberto deberá tener exactamente el mismo derecho a defender su actuación.
Eso se llama debido proceso partidario.
HOY HAY QUE HACER UNA ACLARACIÓN IMPORTANTE
Al cierre de esta nota, no encontramos una resolución oficial del Consejo Nacional del PJ que disponga la intervención del distrito San Luis ni documentación pública que permita afirmar que una intervención ya esté formalmente en marcha.
Por eso el título expresa un reclamo político que deberá materializarse institucionalmente para adquirir consecuencias partidarias.
La intervención es jurídicamente posible en determinadas circunstancias.
Pero pedirla, tramitarla y conseguirla son tres cosas diferentes.
Y ninguna nota periodística reemplaza esa decisión.
LO QUE SÍ EXISTE ES UN PROBLEMA POLÍTICO CONCRETO
El presidente del PJ de San Luis acaba de encabezar un encuentro en la sede de otro partido.
Desde allí reivindicó la historia de ese espacio.
Desde allí habló de regresar al Gobierno.
Desde allí destacó a su conducción.
Y desde allí explicó que Compromiso Federal y el PJ recorren caminos propios pero convergentes. El Diario de la República
Eso alcanza para que los afiliados hagan preguntas.
No alcanza para condenar anticipadamente.
Pero alcanza de sobra para exigir explicaciones.
QUE HABLEN LOS ÓRGANOS DEL PARTIDO
La discusión, entonces, no debería ser:
“¿Estamos con Alberto o contra Alberto?”
Esa lógica personalista es precisamente parte del problema.
La discusión debería ser:
¿las conductas de las autoridades del PJ de San Luis respetan su Carta Orgánica, sus decisiones internas y los deberes que corresponden a quienes representan institucionalmente al partido?
Si la respuesta es sí, que se fundamente.
Si la respuesta es no, que se apliquen los mecanismos partidarios previstos.
Que se lo expliquen a las autoridades partidarias nacionales.
Pero que decida la institución.
No un apellido.
DESPUÉS DE CUARENTA AÑOS, EL PJ PUNTANO TIENE OTRA OPORTUNIDAD
Puede seguir discutiendo personas.
O puede empezar a discutir reglas.
Puede continuar dependiendo de quién conduce circunstancialmente.
O puede recuperar una vida institucional donde ningún dirigente sea más importante que el partido.
Porque quizá el verdadero debate que deja esta historia no sea si Alberto Rodríguez Saá sigue siendo peronista.
Es otro:
¿EL PARTIDO JUSTICIALISTA DE SAN LUIS ES UNA INSTITUCIÓN O UNA HERRAMIENTA QUE CAMBIA DE FUNCIÓN SEGÚN LAS NECESIDADES DE SU CONDUCTOR?
Si existen afiliados que consideran que la respuesta amerita una intervención, deberán presentar los antecedentes.
Que el PJ nacional los analice.
Que Alberto Rodríguez Saá responda.
Que se revise la documentación.
Y que la Carta Orgánica determine lo que corresponda.
Eso no es destruir al peronismo.
Es dejar de confundir la lealtad a un dirigente con la lealtad a una institución.