PJ Pedernera: cuando cuatro tribus terminan entregándole la lapicera a Alberto Rodríguez Saá

PJ Pedernera: cuando cuatro tribus terminan entregándole la lapicera a Alberto Rodríguez Saá

por Gustavo Thompson.

La fragmentación del peronismo en Villa Mercedes amenaza con dejar sin autonomía al departamento.

Mientras unos miran a Poggi, otros a Frontera y otros esperan una definición, el gran beneficiado podría volver a ser Alberto Rodríguez Saá.

El Partido Justicialista del Departamento Pedernera atraviesa uno de los momentos de mayor dispersión política de los últimos años.

Ya no existe una conducción única.

Tampoco una estrategia común.

Lo que hoy aparece es un peronismo dividido en varios espacios que, lejos de fortalecerse entre sí, parecen competir por la conducción de un mismo electorado.

En ese escenario, una paradoja comienza a tomar forma: cuanto más dividido está el PJ de Pedernera, más posibilidades tiene Alberto Rodríguez Saá de volver a convertirse en el gran ordenador de la candidatura a intendente de Villa Mercedes.

Alfredo Domínguez: el presidente de un PJ sin mando unificado

Alfredo Domínguez preside formalmente el PJ del Departamento Pedernera.

Sin embargo, la presidencia partidaria no necesariamente se traduce en liderazgo político sobre todos los sectores.

En el análisis político que hoy circula en Villa Mercedes, su posicionamiento aparece cada vez más cercano al gobernador Claudio Poggi, una lectura que genera cuestionamientos dentro de distintos sectores del peronismo.

Esa situación alimenta una pregunta incómoda: ¿Puede conducir la reunificación del PJ alguien a quien parte del propio peronismo percibe políticamente más próximo al oficialismo provincial?

Es una discusión política, no una afirmación de hecho, pero explica buena parte de las tensiones internas.

Anabela Lucero: un liderazgo propio que no termina de integrarse

Anabela Lucero conserva un sector con identidad propia y capacidad de movilización.

Su espacio mantiene una construcción diferenciada, con dirigentes y militancia propia, pero hasta ahora no logró convertirse en el punto de encuentro del conjunto del peronismo departamental.

Eso la mantiene como una protagonista importante, aunque sin consolidarse como la dirigente de consenso que ordene todas las expresiones del PJ.

Carlos Cobo: el puente hacia Maximiliano Frontera

Otro actor que aparece con creciente protagonismo es Carlos Cobo.

En el escenario político local se lo ubica cada vez más cerca del intendente Maximiliano Frontera.

Si esa cercanía se consolida, el mapa interno del PJ vuelve a modificarse.

Porque ya no se trataría solamente de una discusión partidaria, sino también de la influencia que ejerce Frontera sobre distintos sectores del peronismo mercedino.

Beby Pereyra y Desotti: otra mesa, otra estrategia

Mientras tanto, Beby Pereyra y Desotti representan otra expresión interna del justicialismo.

No necesariamente enfrentada con los demás sectores, pero sí con identidad propia y capacidad de negociación.

El resultado es un peronismo donde casi cada dirigente importante conduce su propio espacio.

Y cuando todos tienen una parte, nadie termina teniendo el todo.

La consecuencia de la fragmentación

La historia del peronismo puntano demuestra que cuando las diferencias internas llegan a un punto de equilibrio imposible, alguien termina ordenando.

Y ese alguien, históricamente, fue Alberto Rodríguez Saá.

No porque todos coincidan con él.

Sino porque la ausencia de una conducción alternativa suele abrirle nuevamente la posibilidad de arbitrar entre los distintos sectores.

¿Taqueta Martínez como síntesis?

En ese contexto comienza a mencionarse un nombre.

Taqueta Martínez.

Su eventual candidatura aparece en el análisis político como una alternativa de consenso si ninguno de los sectores logra imponerse sobre el resto.

Por el momento, no existe una confirmación pública de que vaya a ser el candidato del PJ a la Intendencia de Villa Mercedes. Se trata de una hipótesis política que circula en distintos ámbitos partidarios.

La lógica detrás de esa hipótesis es sencilla: si ninguna de las tribus consigue prevalecer, un dirigente de consenso podría convertirse en la salida para evitar una ruptura mayor.

El verdadero problema

Quizás el mayor problema del PJ de Pedernera no sea quién será candidato.

El problema es que hoy parece no existir una conducción con autoridad suficiente para definirlo sin abrir una nueva interna.

Cada sector conserva dirigentes, militantes y territorio.

Pero ninguno parece reunir, por sí solo, la legitimidad suficiente para representar al conjunto.

Y cuando eso ocurre, la política suele volver sobre sus viejos liderazgos.

No porque sean inevitables.

Sino porque los nuevos todavía no lograron construir una alternativa común.

La gran incógnita hacia 2027 es si el peronismo de Villa Mercedes logrará resolver esa fragmentación por sí mismo o si, una vez más, necesitará que alguien desde arriba tome la decisión final.

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