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En una entrevista sin eufemismos, Jorge Echenique y Rodolfo Negri abrieron un debate que miles de puntanos sienten cada vez que llega una boleta de gas o electricidad: ¿el problema es el consumo o un sistema que hace años beneficia a unos pocos?
Cada invierno la escena se repite.
Las familias ajustan el calefactor, controlan cuánto tiempo permanece encendido y cruzan los dedos para que la próxima factura no sea impagable.
Sin embargo, durante una extensa entrevista, Rodolfo Negri planteó una pregunta que cambia completamente el enfoque del problema.
¿Y si el verdadero negocio no estuviera en el gas ni en la electricidad, sino en la forma en que se cobra su distribución?
San Luis reclama un lugar que, según Negri, le corresponde
Uno de los primeros temas abordados fue la incorporación de San Luis al régimen de Zona Fría.
Negri sostuvo que el reclamo no debería analizarse desde una mirada política sino técnica.
Según explicó, las estadísticas climáticas muestran que gran parte del territorio puntano presenta temperaturas invernales similares —e incluso inferiores en algunos períodos— a provincias que hoy reciben el beneficio.
«No se trata de estar contra nadie; se trata de que el mapa climático refleje la realidad.»
La discusión, sostiene, no pasa por modificar la ley sino por actualizar los parámetros meteorológicos utilizados para determinar qué provincias merecen ese reconocimiento.
Pero el verdadero problema estaría en otro lado
Sin embargo, el tramo más fuerte de la entrevista llegó cuando Jorge Echenique introdujo una hipótesis que rápidamente encontró coincidencias con Negri.
Para ambos, el costo del gas no explica por sí solo las boletas que reciben los usuarios.
El foco debería ponerse sobre otro componente.
El transporte.
La distribución.
Y los llamados «valores agregados».
Negri utilizó un ejemplo sencillo.
El gas llega por un caño construido hace más de cuatro décadas.
Ese gasoducto —recordó— fue financiado por los propios usuarios y hace años quedó completamente amortizado.
Entonces surge una pregunta inevitable.
¿Por qué se sigue cobrando como si esa infraestructura se estuviera construyendo nuevamente todos los meses?
«El subsidio termina donde nunca debería terminar»
Durante la conversación apareció otro concepto que seguramente generará debate.
Según Negri, cuando se habla de quitar subsidios muchas veces el foco termina puesto sobre el usuario.
Pero, según su mirada, el verdadero beneficio económico estaría quedando en manos de quienes controlan la distribución.
La crítica apunta a que la infraestructura ya fue pagada hace décadas y, sin embargo, continúa formando parte del costo que afrontan los consumidores.
En ese contexto sostuvo que la discusión debería dirigirse hacia la rentabilidad del sistema de distribución antes que hacia los usuarios residenciales.
La electricidad bajo la misma lupa
El razonamiento no quedó únicamente en el gas.
Negri extendió el análisis al servicio eléctrico.
Las líneas de alta, media y baja tensión también fueron financiadas históricamente mediante inversiones públicas y aportes de los usuarios.
Sin embargo, según explicó, las tarifas actuales continúan incorporando costos que, desde su punto de vista, deberían estar ampliamente amortizados.
Allí aparece otro elemento que ambos calificaron como uno de los mayores problemas del sistema.
Los cambios de categoría.
Una familia puede superar apenas unos pocos kilovatios el límite previsto para una determinada escala de consumo.
El resultado, afirman, no es un aumento proporcional.
Es un salto abrupto que multiplica el valor final de la factura.
Para Negri, ese esquema castiga justamente a quienes más necesitan calefaccionarse durante el invierno.
«Dos familias concentran un poder enorme»
Quizás la frase más fuerte de toda la entrevista fue cuando Negri sostuvo que el mercado energético provincial se encuentra altamente concentrado.
Desde esa perspectiva cuestionó el funcionamiento de los organismos de control y planteó que deberían actuar con mayor firmeza en defensa de los usuarios.
También pidió revisar el sistema mediante el cual se determina el Valor Agregado de Distribución (VAD), uno de los componentes que integran las tarifas de electricidad.
Una discusión que recién empieza
Más allá de las diferencias políticas que puedan existir sobre el modelo energético nacional, la entrevista dejó instalada una discusión difícil de esquivar.
Los puntanos saben cuánto pagan.
Lo que muchos todavía no logran comprender es por qué pagan tanto.
¿Es realmente el costo del gas?
¿Es el precio de la energía?
¿O existe una estructura tarifaria que, después de décadas, sigue trasladando al usuario costos de infraestructura que ya fueron amortizados?
Son preguntas que merecen respuestas técnicas, transparentes y verificables.
Porque cuando una boleta deja de ser comprensible para quien la paga, el problema deja de ser únicamente económico.
También pasa a ser un problema de confianza.
Y en tiempos donde cada peso cuenta, la transparencia sobre cómo se construyen las tarifas debería ser una obligación, no una excepción.