SAN LUIS: ENTRE EL PASADO QUE NO SE QUIERE IR Y EL FUTURO QUE TODAVÍA NO TERMINA DE LLEGAR

SAN LUIS: ENTRE EL PASADO QUE NO SE QUIERE IR Y EL FUTURO QUE TODAVÍA NO TERMINA DE LLEGAR

Por Gustavo Thompson.

Hay una realidad que la política de San Luis sigue sin querer discutir.

Mientras los dirigentes hablan de estrategias, alianzas, candidaturas y poder, la gente está hablando de otra cosa.

Está hablando de llegar a fin de mes.

Está hablando de sostener un comercio abierto.

Está hablando de conservar un empleo.

Está hablando de cómo criar a sus hijos en un contexto de incertidumbre.

La política sigue mirando para adentro.

La sociedad hace años que está mirando para adelante.

San Luis vive una etapa muy particular.

Por un lado aparecen los fantasmas del pasado.

Los mismos nombres.

Las mismas discusiones.

Las mismas promesas.

Los mismos liderazgos que gobernaron durante décadas y que hoy pretenden regresar como si el tiempo no hubiera pasado.

Pero el tiempo pasó.

Y pasó para todos.

La Argentina de hoy no es la Argentina de hace treinta años.

La economía no es la misma.

La tecnología no es la misma.

La sociedad no es la misma.

Y la política tampoco debería ser la misma.

Sin embargo, buena parte de la dirigencia continúa atrapada en una lógica analógica en un mundo completamente digital.

Discuten estructuras de poder mientras la sociedad discute calidad de vida.

Discuten sellos partidarios mientras la gente discute oportunidades.

Discuten cargos mientras las nuevas generaciones discuten futuro.

Y ahí aparece la principal contradicción de San Luis.

Los jóvenes son convocados para militar.

Pero pocas veces son convocados para conducir.

Se les pide compromiso.

Pero no se les entrega protagonismo.

Se les habla de renovación.

Pero se les ofrecen los mismos nombres de siempre.

Ese es uno de los grandes desafíos que tiene la provincia.

Entender que el verdadero debate ya no es entre oficialismo y oposición.

El verdadero debate es entre quienes comprenden el tiempo que viene y quienes todavía intentan administrar el tiempo que ya pasó.

¿Se viene una tercera provincia?, ¿se viene una tercera Argentina?.

Mientras tanto Villa Mercedes vuelve a demostrar algo que muchas veces incomoda.

Que es posible convivir sin destruir al que piensa distinto.

Que es posible gestionar sin convertir la política en una guerra permanente.

Bajo Adolfo Rodriguez Saá a Villa Mercedes y contamino la ciudad con relatos negativos octogenarios, bajo, mediocre y provocador.

Es posible construir liderazgos nuevos sin necesidad de negar la historia pero los que fueron deben tener nobleza y grandeza.

Porque la historia debe ser respetada, es de manual.

Pero no puede transformarse en una herramienta para impedir el futuro.

San Luis necesita más ideas y menos nostalgia, mas juventud y menos naftlina.

Más proyectos y menos relatos relajantes devenidos de semidioses después de la gripe.

Se necesita dirigentes dispuestos a formar sucesores y menos dirigentes obsesionados con sobrevivirse a sí mismos. Soberbia y egos al palo.

La provincia enfrenta desafíos enormes.

La transformación tecnológica.

La revolución de la inteligencia artificial.

La necesidad de atraer inversiones.

La modernización del Estado.

La formación de recursos humanos.

La integración productiva con el país y con el mundo.

Hablar de SOBERANIA DIGITAL ES VITAL.

Nada de eso se resolverá discutiendo quién fue más importante hace veinte años.

Todo eso se resolverá definiendo quién está preparado para los próximos veinte.

La política de San Luis tiene una oportunidad histórica.

Comprender que los tiempos cambiaron.

Y que los pueblos no avanzan cuando viven de recuerdos.

Avanzan cuando construyen futuro.

Porque al final del camino hay una verdad que ningún dirigente puede evitar.

El poder no pertenece a las personas.

Pertenece a las épocas.

Y las épocas siempre terminan encontrando a quienes mejor las interpretan.

Si vas a Villa Mercedes, no vayas por lana porque te volvés esquilado.-

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