ABDALA ENTRÓ A VILLA MERCEDES POR LA CLARABOYA: ABRIÓ UNA SEDE, PERO DEJÓ UNA PREGUNTA DEMOLEDORA — ¿A QUIÉN CONDUCE?

ABDALA ENTRÓ A VILLA MERCEDES POR LA CLARABOYA: ABRIÓ UNA SEDE, PERO DEJÓ UNA PREGUNTA DEMOLEDORA — ¿A QUIÉN CONDUCE?

Bartolomé Abdala pretende proyectarse como uno de los grandes referentes libertarios de San Luis.

Sin embargo, su desembarco territorial en Villa Mercedes deja una postal política difícil de explicar: una sede que pretende representar a la segunda ciudad de la provincia, pero cuya fotografía inaugural no exhibe el volumen territorial que debería rodear a una figura de semejante jerarquía nacional.

Hay fotografías que fortalecen una construcción política.

Y hay fotografías que, sin quererlo, la explican.

La imagen de la apertura de un espacio libertario impulsado por Bartolomé Abdala en Villa Mercedes pertenece, por ahora, al segundo grupo.

Porque Abdala no es un militante que recién comienza.

No es un dirigente barrial buscando sus primeros diez adherentes.

No es un desconocido intentando instalarse.

Es senador nacional por San Luis y presidente provisional del Senado de la Nación, uno de los cargos institucionales más relevantes del país.

Y precisamente por eso la vara debe colocarse mucho más arriba.

Si un dirigente con semejante posición nacional decide abrir una sede política en Villa Mercedes, segunda ciudad de la provincia y uno de los centros electorales decisivos de San Luis, lo lógico sería encontrar detrás de esa inauguración una demostración de territorialidad.

Dirigentes locales.

Referentes barriales.

Comerciantes.

Profesionales.

Jóvenes mercedinos.

Equipos técnicos.

Una estructura política de la ciudad.

Una mesa libertaria de Villa Mercedes.

Algo.

Sin embargo, la fotografía difundida genera exactamente la pregunta contraria:

¿A QUIÉN CONDUCE ABDALA EN VILLA MERCEDES?

Y esa pregunta es muchísimo más incómoda que cualquier crítica.

ABRIR UNA SEDE NO ES ALQUILAR UN LOCAL

La política territorial no funciona como una franquicia.

No alcanza con conseguir un inmueble, colocar un águila en el vidrio y sacarse una fotografía debajo de la imagen de Javier Milei.

Una sede política existe cuando detrás de la puerta existe política.

Cuando hay representación territorial.

Cuando existe una organización local.

Cuando los vecinos reconocen caras propias.

Cuando quienes abren las puertas conocen los barrios, las instituciones, los comerciantes, los problemas y la idiosincrasia de la ciudad.

Por eso, si efectivamente buena parte de quienes acompañaron esta apertura pertenece políticamente a San Luis capital —algo que Abdala debería aclarar—, aparece una situación casi surrealista:

¿van a viajar todos los días desde San Luis para militar Villa Mercedes?

¿Van a explicar desde 95 kilómetros de distancia qué necesita el barrio La Ribera?

¿Van a interpretar desde la capital provincial los problemas comerciales, industriales y sociales de Villa Mercedes?

Es absurdo.

Y políticamente puede ser peor:

puede revelar ausencia de construcción propia.

LA SEGUNDA CIUDAD NO SE CONQUISTA CON PARACAIDISTAS

Villa Mercedes tiene identidad política propia.

Siempre la tuvo.

Acá no funciona demasiado bien aterrizar, colocar una bandera y pretender que automáticamente existe conducción.

Mucho menos para alguien que se presenta como protagonista del proyecto libertario provincial hacia 2027.

Abdala acaba de declarar públicamente que las definiciones electorales de La Libertad Avanza se tomarán de acuerdo con su conducción nacional y con los ciudadanos de San Luis.

Perfecto.

Pero entonces debería comenzar precisamente por los ciudadanos.

Porque antes de discutir quién será candidato a gobernador hay una pregunta bastante más elemental:

¿quiénes son los hombres y mujeres que Abdala conduce territorialmente en Villa Mercedes?

Que los muestre.

Que los presente.

Que construya con ellos.

Porque una candidatura puede bajar desde Buenos Aires.

El territorio no.

LA PARADOJA LIBERTARIA

La escena se vuelve todavía más curiosa por el contexto político provincial.

La Libertad Avanza de San Luis viene atravesando disputas internas, conflictos por representaciones y múltiples sectores intentando apropiarse de la identidad libertaria.

En las elecciones provinciales de 2026, distintas expresiones vinculadas al universo libertario terminaron compitiendo separadamente y Abdala, según información publicada entonces, decidió no jugar directamente con ninguna de ellas.

Es decir que existe una fragmentación política real.

Y Villa Mercedes es precisamente uno de los lugares donde cualquier aspirante a gobernador debería demostrar capacidad para superar esa fragmentación.

Sin embargo, Abdala parece haber elegido un camino bastante particular:

en lugar de mostrar que unificó a los libertarios mercedinos, abre una nueva puerta.

Otra sede.

Otra fotografía.

Otro grupo.

Y probablemente otra interna.

La pregunta entonces deja de ser quién manda en La Libertad Avanza.

La pregunta pasa a ser:

¿queda alguien a quien mandar?

EL PROBLEMA NO ES LA FOTO: ES LO QUE FALTA EN LA FOTO

No corresponde descalificar a ninguna de las personas que aparecen acompañando a Abdala.

Todo ciudadano tiene derecho a participar políticamente y cualquier joven que decida involucrarse merece respeto.

El problema político es otro.

La ausencia de volumen.

Porque estamos evaluando a Abdala.

A un senador nacional.

Al presidente provisional del Senado.

A un dirigente que pretende intervenir decisivamente en el futuro de San Luis.

Y a semejante nivel institucional debería corresponderle semejante nivel territorial.

No estamos mirando la inauguración de un centro de estudiantes.

Estamos mirando la construcción provincial de uno de los hombres que ocupa la cúspide institucional argentina.

Por eso la fotografía termina siendo políticamente demoledora.

No por quienes están.

Por quienes aparentemente no están.

¿Y LOS LIBERTARIOS DE VILLA MERCEDES?

Existe además otra pregunta inevitable.

¿Dónde están los referentes libertarios que ya existen en Villa Mercedes?

¿Dónde están los dirigentes que durante estos años defendieron públicamente las ideas de Javier Milei?

¿Fueron invitados?

¿Participan de este armado?

¿Reconocen la conducción de Abdala?

¿O estamos frente al nacimiento de otra corriente dentro de una interna que ya tiene demasiadas corrientes?

Si Abdala pretende demostrar liderazgo provincial, Villa Mercedes debería ser uno de los primeros lugares donde pueda sentar en una misma mesa a las diferentes expresiones libertarias.

Conducir significa sumar lo disperso.

Abrir otra sede con otro grupo no necesariamente es conducción.

Puede ser exactamente lo contrario.

AHORA SE ENTIENDE MEJOR EL “BARTOLITO”

En la política puntana existe desde hace tiempo una manera particularmente filosa con la que Claudio Poggi se ha referido a Abdala: “Bartolito”.

Más allá de la ironía política, esta escena permite comprender por qué ese diminutivo puede resultar eficaz como herramienta discursiva.

Porque el problema de Abdala no parece ser su currículum.

El currículum es enorme.

El problema es la distancia entre cargo y territorio.

Puede ocupar una de las principales autoridades institucionales del país y, al mismo tiempo, tener dificultades para exhibir una estructura equivalente en la segunda ciudad de su propia provincia.

Ahí aparece la contradicción.

Gigante en el organigrama nacional. Pequeño en la fotografía territorial.

Y ninguna candidatura a gobernador se construye solamente desde un despacho del Senado.

VILLA MERCEDES NO TIENE CLARABOYA

Abdala parece querer entrar a Villa Mercedes por arriba.

Pero Villa Mercedes tiene puerta.

Y para entrar por esa puerta primero hay que conocer a su gente.

Construir dirigentes.

Escuchar.

Sumar.

Caminar barrios.

Generar pertenencia.

Formar equipos.

Conseguir representación.

Después viene el local.

Después viene el cartel.

Después viene la fotografía.

La política territorial se construye exactamente al revés de una escenografía.

Primero está la gente.

Después aparece la sede.

Cuando primero aparece la sede y después hay que salir a buscar la gente, algo está funcionando al revés.

LA FOTO QUE QUISO MOSTRAR PODER Y TERMINÓ ABRIENDO UNA DUDA

Bartolomé Abdala puede aspirar legítimamente a conducir La Libertad Avanza.

Puede aspirar a competir en 2027.

Puede incluso pretender gobernar San Luis.

Pero cuanto más grande sea su aspiración, más exigente debe ser el análisis de su construcción.

Y esta apertura en Villa Mercedes deja una pregunta que ninguna fotografía puede esconder:

¿ABDALA ABRIÓ UNA SEDE EN VILLA MERCEDES O ABRIÓ UNA SUCURSAL DE SU PROPIA SOLEDAD TERRITORIAL?

Porque poner un águila en una vidriera es sencillo.

Conseguir un local también.

Lo difícil es conseguir algo que ningún cartel puede fabricar:

conducción.

Y si quien ocupa una de las principales autoridades nacionales necesita desembarcar en la segunda ciudad de su provincia sin poder exhibir detrás suyo una estructura mercedina potente, entonces quizás aquella ironía de Poggi haya encontrado inesperadamente su mejor explicación.

Abdala llegó como presidente provisional del Senado.

Pero políticamente entró a Villa Mercedes por la claraboya.

Entrada anterior JUAN JORBA BAJO LA LUPA: CHEQUES MILLONARIOS SIN BENEFICIARIO IDENTIFICADO ABREN UN SERIO INTERROGANTE ADMINISTRATIVO