Claudio Poggi, el sistema de premios y castigos y una pregunta que ya inquieta a Villa Mercedes

Claudio Poggi, el sistema de premios y castigos y una pregunta que ya inquieta a Villa Mercedes

Por Gustavo Thompson.

La política no solamente se mide por las decisiones que se toman.

También se mide por los gestos, las señales y las ausencias.

Y es precisamente allí donde hoy comienza a aparecer una pregunta incómoda alrededor del gobierno de Claudio Poggi: ¿la reestructuración política y administrativa que atraviesa la provincia responde realmente a los aciertos y errores de gestión o se está transformando en un sistema de premios y castigos donde algunos dirigentes empiezan a pagar costos inexplicables?.

Porque si hay dos nombres que hoy aparecen inevitablemente en cualquier análisis serio sobre gobernabilidad, volumen político y construcción territorial son Maximiliano Frontera y Luis Giraudo.

Dos dirigentes mercedinos que no solamente aportaron masivamente votos al actual esquema de poder provincial, sino que además sostienen algo muchísimo más importante: territorialidad real, presencia política concreta y capacidad de contención social, ergo, conectan con la gente.

En el caso de Luis Giraudo, la situación empieza a generar sorpresa y ruido político.

Porque más allá de las diferencias que puedan existir dentro del oficialismo, nadie desconoce que es probablemente uno de los funcionarios con mayor recorrido territorial dentro de la provincia. Recorrió San Luis de punta a punta en múltiples oportunidades, construyó presencia en lugares donde muchos dirigentes ni siquiera conocen el nombre de los referentes barriales y lo hizo, además, con un presupuesto extremadamente limitado y una estructura mínima.

La paradoja es brutal: mientras algunos funcionarios administran enormes cajas políticas desde oficinas cómodas y alejadas de la realidad, las oficinas vinculadas al área de  Luis Giraudo muestran un nivel de precariedad e insalubridad alarmante. En Villa Mercedes, la sede central parece abandonada a su suerte, es deprimente, habría que vacunarse antes de entrar. Y aun así, el trabajo territorial siguió existiendo.

Allí aparece una pregunta inevitable: ¿cómo se mide realmente el valor político dentro del esquema de Poggi?, ¿Desde los resultados concretos o desde las relaciones internas de poder?.

Y si el caso Giraudo genera interrogantes, el caso Maxi Frontera directamente empieza a convertirse en un tema central dentro de la política provincial.

Porque Frontera no solamente demostró coherencia política, capacidad de gestión y cumplimiento de la palabra empeñada, sino que además se transformó en el dirigente con mayor capacidad de movilización, legitimidad y representación política genuina de Villa Mercedes y no es provincial porque el mismo Frontera es prudente porque no lo dejan.

La demostración más contundente de Frontera fue su presencia en la Legislatura acompañado por más de 500 mercedinos, un gesto político que pocos dirigentes en San Luis hoy podrían replicar, ni la misma capital pudo generar presencia masiva en defensa del Gobernador.

Entonces la pregunta que empieza a recorrer silenciosamente la provincia es inevitable: ¿por qué Maximiliano Frontera todavía no forma parte plena de la mesa de decisiones provincial? ¿Por qué el dirigente que mejor interpreta el humor social de Villa Mercedes y uno de los pocos con verdadera construcción territorial sigue apareciendo parcialmente marginado de los grandes movimientos estratégicos del oficialismo?.

Los viejos octogenarios ¿hacen o no hacen tapón generacional de poder en San Luis? y Poggi accede, se hace el boludo y accede al domino solo de tres, el interior no existe. ¿no es muy grosero?.

Aquí ya no se trata solamente de cargos. Se trata de visión política. Se trata de comprender qué dirigentes garantizan realmente gobernabilidad, volumen electoral y legitimidad territorial de cara al 2027. Entra en agenda Adolfo y la gilada se prende al humo y la mentira porque son 4 pelagatos que piensan que todavía están en los 80 y los 90.

La reelección de Claudio Poggi no se sostendrá únicamente desde la administración.

Necesitará construcción política real, conducción territorial y dirigentes que tengan capacidad de contener social y políticamente una provincia que atraviesa un momento complejo. Cuándo llegue la hora de poner lo que hay que poner ¿Dónde van a estar los genios que hoy están alrededor de Poggi?, no sirven ni para putear pero para mover la guita son genios. Se viene el gatillo libre con los octogenarios, estos viejos de mierda no saben otra forma, La Línea se los viene adelantando y los únicos preparados para frenar a los dinosaurios es Villa Mercedes, es el equipo de Maxi Frontera. Frontera le suelta la mano a Poggi y al Gobernador se lo comen crudo los octogenarios.

Entonces, tanto Frontera como Giraudo representan activos políticos que ningún gobernador inteligente debería subestimar.

Por eso hoy la política puntana observa atentamente esta etapa de reestructuración.

Porque las señales importan. Y mucho.

Si los dirigentes que más votos aportan, más territorio recorren y más gobernabilidad garantizan terminan siendo relegados o castigados silenciosamente, entonces el mensaje político puede ser profundamente equivocado.

La historia de San Luis demuestra algo muy simple: cuando la política se desconecta del territorio, los procesos empiezan lentamente a vaciarse de legitimidad. Y cuando los dirigentes con verdadero peso territorial quedan afuera de la toma de decisiones, el poder empieza a encerrarse sobre sí mismo.

Claudio Poggi todavía está a tiempo de ordenar políticamente esta etapa.

Pero las decisiones que tome ahora serán determinantes. Porque si el oficialismo no comprende el valor estratégico de dirigentes como Frontera y Giraudo, quizás sin darse cuenta esté comenzando a transitar el camino equivocado de cara al futuro político de San Luis.

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