El Tercer País y el Termómetro Emocional

El Tercer País y el Termómetro Emocional

Por Gustavo Thompson.

Cristina Fernández de Kirchner volvió a declarar y, una vez más, la escena política argentina se repitió casi sin sorpresas. Tribunales, cámaras, militancia, discursos, acusaciones de persecución y un mensaje que ya forma parte de su identidad política. Sin embargo, EL DATO MÁS IMPORTANTE NO ESTUVO EN LO QUE DIJO CRISTINA NI EN LO QUE HAGA LA JUSTICIA, SINO EN LO QUE ESTÁ PASANDO CON LA GENTE.

Mientras en Comodoro Py se desarrollaba una instancia judicial más, AFUERA SE EXPRESABA ALGO MUCHO MÁS PROFUNDO: UN CANSANCIO SOCIAL QUE YA NO SE ESCONDE. No se trata solamente de quienes están a favor o en contra. Eso ya es conocido. Lo verdaderamente relevante es la aparición, cada vez más evidente, de un tercer sector que no entra en esa lógica.

HOY ARGENTINA YA NO ES SOLO GRIETA. HOY EXISTE UN TERCER PAÍS.

Ese tercer país no milita, no defiende, no ataca con la intensidad de los extremos. Es el que dice “ESTOY CANSADO DE TODOS”, el que siente que “SON TODOS IGUALES” y el que directamente afirma “NO LE CREO A NADIE”. No es un sector ideológico, ES UN ESTADO EMOCIONAL. Y ahí está la clave de este momento histórico.

LA DECLARACIÓN DE CRISTINA NO CAMBIÓ NADA. Solo reforzó lo que ya estaba. Los que la apoyan salieron a respaldarla con más convicción. Los que la rechazan profundizaron su postura. Y LOS QUE ESTÁN EN EL MEDIO SE ALEJARON UN POCO MÁS. No hubo persuasión. HUBO CONFIRMACIÓN.

Y cuando la política deja de persuadir, empieza a perder su capacidad de representar.

Durante años, la grieta fue funcional. Ordenó la política, movilizó a la sociedad y generó pertenencia. Pero hoy ESA MISMA GRIETA EMPIEZA A GENERAR AGOTAMIENTO. Y ese agotamiento no está en los extremos, sino en el medio, en ese ciudadano que dejó de sentirse parte de la discusión.

El clima de época tiene una sola palabra que lo define con precisión: DESCONFIANZA. DESCONFIANZA EN LA POLÍTICA, DESCONFIANZA EN LA JUSTICIA Y DESCONFIANZA EN LOS DIRIGENTES. Y cuando la desconfianza se instala de manera estructural, no hay relato ni discurso que alcance para revertirla.

LA POLÍTICA SIGUE CREYENDO QUE LA PELEA ES ENTRE DOS. Pero el verdadero problema es el tercero. Ese que no grita, ese que no milita, ese que no cree. Porque cuando ese sector crece, EL SISTEMA EMPIEZA A PERDER SUSTENTO.

Cristina habló, la Justicia escuchó y la política se movió. Pero LA GENTE YA TOMÓ UNA DECISIÓN HACE TIEMPO. Y lo más preocupante no es de qué lado está.

LO MÁS GRAVE ES QUE CADA VEZ MÁS ARGENTINOS DEJARON DE ESTAR DE CUALQUIER LADO.

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