LOS 60 DÍAS DE POGGI Y LA MOCHILA DE PLOMO DE FRONTERA

LOS 60 DÍAS DE POGGI Y LA MOCHILA DE PLOMO DE FRONTERA

Por Gustavo Thompson.

La reciente entrevista de Claudio Poggi dejó una definición política de enorme trascendencia.

El gobernador decidió separarse categóricamente de los hermanos Rodríguez Saá.

No fue una diferencia menor.

No fue una discusión coyuntural.

Fue una decisión estratégica.

Poggi eligió dejar atrás el pasado para hablar del futuro.

Y eso, políticamente, fue un acierto.

Porque San Luis necesita discutir cómo generar trabajo, desarrollo, inversiones, oportunidades y movilidad social para las nuevas generaciones, no cómo resolver disputas de hace veinte, treinta y cuarenta años.

Sin embargo, después de las palabras llega el tiempo de los hechos.

Y es allí donde comienzan los próximos 60 días.

Sesenta días que pueden resultar determinantes para el futuro político de la provincia.

Pero también para Villa Mercedes.

Porque la realidad indica que una parte importante de la clase media mercedina observa con preocupación y descontento algunas situaciones vinculadas al gobierno provincial.

La inflación, la actividad económica, el consumo, la incertidumbre laboral y las expectativas incumplidas generan un estado de ánimo que atraviesa a miles de familias.

Y Villa Mercedes lo siente.

Por eso la ciudad enfrenta hoy una situación particular.

Desde hace tiempo, Maximiliano Frontera decidió privilegiar la gobernabilidad, el diálogo institucional y la construcción de acuerdos con la Provincia.

Esa decisión fortaleció la paz política y permitió sostener una relación madura entre los principales niveles del Estado.

Pero también tuvo y tiene costos.

Porque cuando una parte de la sociedad manifiesta su malestar con la gestión provincial, inevitablemente quienes aparecen vinculados a esa construcción política terminan absorbiendo parte de ese desgaste cosa que Frontera no tenía.

No se trata de una posición de Frontera.

Ni tampoco de una posición de La Línea.

Se trata de una realidad política observable.

Y Villa Mercedes la percibe, Villa Mercedes habla y Frontera sabe escuchar, desde luego es quién decide.

Por eso podría decirse que la ciudad está realizando un paso atrás para intentar dar dos hacia adelante.

Una apuesta.

Un acto de confianza.

Una inversión política.

La ciudad decidió apostar por la estabilidad institucional esperando que esa decisión produzca resultados concretos.

Pero toda inversión necesita rendimientos.

Y toda expectativa necesita respuestas.

Por eso los próximos 60 días son tan importantes.

Porque después de haber tomado distancia del pasado, Claudio Poggi necesita avanzar decididamente hacia el futuro.

No alcanza con diferenciarse de los Rodríguez Saá.

Ahora debe demostrar que existe un camino superador.

Debe anunciar.

Debe ejecutar.

Debe generar señales claras para la clase media sanluiseña.

Particularmente para Villa Mercedes.

Porque si las respuestas llegan, la apuesta realizada por la ciudad habrá valido la pena.

Pero si las respuestas no aparecen, el descontento comenzará a buscar nuevos canales de expresión política.

Y allí es donde los viejos actores vuelven a encontrar oportunidades.

Los octogenarios ya están tallando, el Adolfo de la renoleta, la mortadela cilindro y queso en barra, la camperita negra, su subordinación inicial a Oraldo Britos que iba a todas las reuniones con su agendita negra en el pecho a la espera de un café con Oraldo para mostrarle como pollo mojado, haciéndose bien el pelotudo, todo lo que hacía, hasta que un día en el departamento Dupuy, en Buena Esperanza puntualmente, Oraldo dijo a todos los que estaban presentes que Adolfo iba a ser el candidato a Gobernador, desde allí a hoy, Adolfo empresario, Bodeguero, ni sabe la plata que tiene, paladín del poder económico y político comulga desde la ultra derecha, ergo, clase media, situación que hoy plantea La Línea con estado de prevención.

La política rara vez deja espacios vacíos.

Por eso la discusión ya no pasa por el pasado.

La discusión pasa por el futuro pero, es fundamental los próximos 60 días y a no dormirse muchachos.

Ese futuro que habla Poggi comienza a definirse ahora.

Los próximos 60 días serán decisivos.

No solamente para Poggi.

También para Villa Mercedes.

Porque la ciudad ya hizo su parte.

Ahora espera resultados.

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