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En un nuevo capítulo de revelaciones que sacude a la política puntana, han salido a la luz documentos oficiales que exponen un supuesto acuerdo entre el ex ministro del Superior Tribunal de Justicia, Carlos Cobo, y el ex gobernador de San Luis, Alberto Rodríguez Saá. La maniobra, que incluiría contratos y decretos que comprometen a ambos, ya ha generado fuertes críticas y podría derivar en una denuncia penal.
Un contrato firmado «a la velocidad de la luz»
El eje de las acusaciones radica en los decretos firmados el 8 de julio de 2020, cuando Cobo presentó su renuncia como ministro del Superior Tribunal de Justicia. Según consta en los documentos, ese mismo día se oficializó un contrato de prestación de servicios por 24 meses, prorrogable, y con un sueldo que, según trascendió, alcanzaría cifras millonarias.
El contrato fue homologado de manera inmediata mediante los decretos 3656-MJGyC-2020 y 3777-MJGyC-2020, algo que, para muchos, denota una celeridad inusual y levanta sospechas sobre la transparencia del procedimiento.
¿Una contraprestación disfrazada?
Fuentes cercanas a la actual gestión han señalado que el cargo otorgado a Cobo sería similar al que tuvo Jorge “El Gato” Fernández, quien, en una recordada entrevista, admitió haber cobrado sueldos millonarios por un rol de asesor sin claras responsabilidades. Esto ha alimentado la hipótesis de que Cobo podría haber recibido una «compensación» para precipitar su renuncia, algo que ya varios analistas califican como un arreglo políticamente inmoral y jurídicamente cuestionable.
Una denuncia penal en camino
Un importante estudio jurídico de la provincia estaría preparando una denuncia penal contra Cobo y Rodríguez Saá. La investigación buscaría esclarecer si hubo:
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Dádivas para garantizar la renuncia de Cobo.
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Malversación de fondos públicos mediante pagos a Cobo por servicios no prestados.
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Abuso de poder y estafa al Estado, considerando el impacto financiero de estos acuerdos en las arcas provinciales.
Las malas intenciones de Cobo y su ataque a Frontera
Carlos Cobo no es un desconocido en el ámbito político. Su historial está marcado por constantes denuncias contra intendentes de Villa Mercedes desde el retorno de la democracia. Ahora, sus ataques se dirigen al actual jefe comunal, Maximiliano Frontera. Sin embargo, con estas nuevas revelaciones, su legitimidad para criticar queda en entredicho.
La estrategia de Cobo parece responder a un patrón: desacreditar gestiones locales para desviar la atención de sus propios escándalos. Este comportamiento plantea serias dudas sobre sus verdaderas intenciones, dejando entrever un posible trasfondo de intereses políticos.
Un llamado a la justicia
La gravedad de las acusaciones exige una investigación exhaustiva que permita esclarecer los hechos y determinar responsabilidades. Si se confirma que Cobo y Rodríguez Saá incurrieron en delitos contra el Estado, será fundamental que la justicia actúe con celeridad y firmeza.
Mientras tanto, la ciudadanía observa con atención, exigiendo que las denuncias no se conviertan en una herramienta de manipulación política, sino en una vía para garantizar transparencia y rendición de cuentas en todos los niveles del gobierno.



