ADOLFO, ES TIEMPO DE ESCUCHAR A LA HISTORIA Y NO DE PELEARSE CON ELLA

ADOLFO, ES TIEMPO DE ESCUCHAR A LA HISTORIA Y NO DE PELEARSE CON ELLA

Estimado Adolfo Rodríguez Saá:

La política tiene una particularidad que la diferencia de cualquier otra actividad humana: nadie puede vivir solamente de su historia.

La historia otorga prestigio, reconocimiento y lugar.

Pero el presente y el futuro exigen comprensión, humildad y capacidad de adaptación.

Por eso, cuando usted baja a Villa Mercedes para hablar de peronismo, de unidad y de la realidad provincial, resulta inevitable hacer una reflexión profunda sobre la forma elegida para hacerlo.

Porque la unidad no se construye desde arriba hacia abajo.

No se construye ignorando a quienes hoy representan legítimamente a sus comunidades.

No se construye hablando de futuro mientras se mira únicamente por el espejo retrovisor, criticando a propios y extraños marcando una perfectibilidad que no hace falta hacer memoria cuando usted se equivocaba cuando gobernaba y se equivocaba fulero. No es lo mismo Gobernar en el 1983 que en el 2026.

Villa Mercedes no es un apéndice político de nadie.

Villa Mercedes tiene identidad propia, historia propia y dirigentes propios, actuales, vigentes que usted no puede ignorar o faltarles el respeto.

El Departamento Pedernera no es el Departamento Pueyrredón (enfermos de corrupción).

Durante décadas, Villa Mercedes fue una de las columnas vertebrales del proyecto político que usted encabezó.

Miles de mercedinos lo acompañaron, lo defendieron y le dieron victorias electorales históricas.

Esa memoria merece respeto, no se haga el distraído.

Por eso llama la atención que al bajar a la ciudad para hablar de peronismo y de unidad se omita deliberadamente a quien hoy representa el liderazgo político más importante de Villa Mercedes.

Porque podrá gustar más o menos.

Se podrá coincidir o discrepar.

Pero nadie puede negar la realidad que hoy representa Maxi Frontera.

Usted tiene 80 años y Maxi Frontera 40 años menos ¿no le parece que su conducta debería ser diferente?.

En 1983 un octogenario lo impulsó a usted como Gobernador con tan solo 36 años ¿no le parece que debería seguir el ejemplo?.

La realidad indica que hoy Maxi Frontera es uno de los dirigentes con mayor legitimidad electoral, territorial e institucional en Villa Mercedes, ejerce peronismo hasta por los poros ¿le hacen falta anteojos Adolfo o tiene miedo que se enoje su hermano?.

Ignorarlo no perjudica a Maxi.

Ignorarlo significa desconocer la voluntad de miles y miles de mercedinos que lo eligieron y continúan respaldándolo.

Ignorarlo a Maxi Frontera es meterse por la claraboya e irrespetuosamente a Villa Mercedes sobre todo porque lo hace «en nombre del peronismo».

Usted no escucho al peronismo cuando su pareja se metió partidariamente, no quiso escuchar al peronismo y hoy ¿reconoce su error?, ¿lo tenemos que fumar todos?.

Esto deja una sensación amarga y no aceptable como poco inteligente.

No por una diferencia política.

Sino porque parece expresar una mirada que no reconoce los cambios que se produjeron en la sociedad y en la política durante los últimos años.

Los liderazgos no se heredan.

Los liderazgos tampoco se decretan.

Los liderazgos se construyen.

Y mientras muchos dirigentes históricos observaban la política desde la distancia, la comodidad y ostentación, otros estuvieron en el territorio, enfrentando crisis económicas, sociales y sanitarias, dando respuestas concretas y construyendo confianza con la gente.

Las nuevas generaciones tienen derecho a ocupar espacios de poder y usted no debe ningunearlos.

Tienen derecho a equivocarse como se equivoco usted.

Tienen derecho a acertar.

Y, sobre todo, tienen derecho a conducir.

Porque ningún pueblo puede desarrollarse si quienes ya tuvieron su tiempo pretenden transformarse en guardianes permanentes del poder.

La experiencia es valiosa cuando ilumina.

Pero deja de ser una virtud cuando intenta reemplazar la voluntad popular, aparece ninguneando y rompiendo.

En los últimos años con su nuevo partido Todos Unidos no logró respeto electoral, fue hábil en la convergencia que le dio vida institucional pero sus gestiones frente a las carteras que tuvo a cargo dejaron mucho que desear, no se resalto gestión y la ZAL tuvo récord de cambios jerárquicos con serias dudas de corrupción.

Parece que ahora son todos malos e inservibles ¿menos usted y su hermano?, ¿tan estúpidos nos cree?.

Ustedes creen que los hombres y mujeres de San Luis que tienen 40, 50 y 60 años no son capaces. ¿no es mucho?.

Por eso, Adolfo, quizás el mayor desafío de esta etapa no sea volver para salvar a todos.

Quizás el verdadero desafío sea comprender que la Argentina, San Luis y Villa Mercedes ya no son las mismas de hace veinte o treinta años.

El mundo cambió.

La economía cambió.

La sociedad cambió.

Las demandas de la gente cambiaron.

Y la política también cambió, su mensaje como sus términos son incorrectos.

Los dirigentes que logran trascender son aquellos que entienden cuándo conducir y cuándo acompañar.

Cuándo hablar y cuándo escuchar.

Cuándo avanzar y cuándo reconocer que otros tienen la responsabilidad de escribir la próxima página.

No subestime a los mercedinos, se los estamos aconsejando.

Respételos.

Respételos por su inteligencia.

Respételos por su memoria.

Respételos porque fueron protagonistas fundamentales de su historia política.

Y respételos también porque tienen todo el derecho de construir una historia nueva con dirigentes nuevos.

La grandeza de un líder no se mide solamente por lo que hizo.

También se mide por su capacidad de reconocer lo que otros están haciendo.

Usted y su hermano dejaron un desastre, sobre todo humanamente, destruyeron todo.

La historia ya le dio a usted un lugar importante.

Ahora quizás sea tiempo de escuchar lo que la propia historia intenta decirle.

Los pueblos siempre honran a quienes construyeron su pasado.

Pero inevitablemente terminan caminando detrás de quienes representan su futuro.

Adolfo cálmese porque no esta bien lo que esta orquestando, es maquiavélico, no es sano.

Gustavo Thompson

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