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Por Gustavo Thompson.
En la política de San Luis hay señales que, cuando se observan con atención, dicen mucho más de lo que aparentan. Y en las últimas semanas varias de esas señales comenzaron a dibujar un escenario que inquieta particularmente en Villa Mercedes, la segunda ciudad de la provincia y uno de los pilares electorales que sostuvieron la llegada de Claudio Poggi a la gobernación.
El propio gobernador decidió instalar públicamente un concepto que no había sido planteado por ningún periodista: Alberto Rodríguez Saá no es su enemigo, sino su adversario político. La frase, aparentemente moderada, despertó interpretaciones inmediatas. Para muchos, más que una definición política, pareció una señal de convivencia dentro de un sistema de poder que desde hace décadas domina el escenario provincial.
Mientras tanto, desde otro sector del tablero político aparece Bartolomé Abdala, referente de La Libertad Avanza, tercera autoridad máxima nacional, quien sin rodeos aseguró públicamente que el espacio libertario le llenará las urnas en contra de Poggi en el 2027.
Dos declaraciones que, puestas una al lado de la otra, muestran un cuadro político peculiar: acuerdos insinuados, promesas electorales anticipadas y un clima de disputa que muchas veces termina trasladándose a los tribunales.
Porque hay otro dato que tampoco pasa desapercibido: gran parte de los protagonistas del escenario político provincial tienen causas o conflictos judiciales abiertos, lo que termina generando una política cada vez más judicializada.
Pero hay un elemento más profundo que comienza a generar ruido en el interior provincial: la creciente sensación de que las grandes decisiones políticas se están tomando exclusivamente en la ciudad capital, dejando a Villa Mercedes fuera de la mesa donde se discute el rumbo de la provincia.
Y ese punto no es menor.
Porque Villa Mercedes fue clave para el triunfo electoral de Poggi y ha sido históricamente un actor determinante en cualquier ecuación política provincial.
Sin embargo, distintas decisiones adoptadas en los últimos meses —muchas de ellas de manera unilateral— alimentan la percepción de que el gobierno provincial está concentrando el poder político sin abrir espacios reales de participación territorial.
Una lógica que en Villa Mercedes comienza a generar incomodidad.
La ciudad acompañó el proceso político que llevó a Poggi al gobierno. Pero también tiene una identidad política propia, una tradición de liderazgo local y un peso electoral que difícilmente acepte quedar relegado a un rol secundario dentro del esquema provincial.
Dicho de otro modo: Villa Mercedes puede acompañar, pero no está dispuesta a ser ignorada.
Y en ese punto la línea comienza a volverse delicada.
Porque cuando una ciudad que representa uno de los principales polos políticos y económicos de la provincia empieza a sentirse fuera del circuito de decisiones, el escenario político se vuelve inevitablemente más complejo.
De cara al 2027, esto abre una pregunta que empieza a circular con fuerza en distintos ámbitos políticos: ¿cuál será el lugar real que ocupará Villa Mercedes en el futuro mapa de poder de San Luis?
Si el gobierno provincial decide ampliar el esquema de participación y reconocer el peso político del interior, la convivencia institucional puede fortalecerse.
Pero si el rumbo continúa marcado por decisiones concentradas y poco dialogadas, el tablero podría empezar a reconfigurarse de maneras inesperadas.
Porque hay algo que en Villa Mercedes se repite con claridad.
La ciudad puede acompañar procesos políticos.
Pero no está dispuesta a entregar su autonomía ni a ser tratada como un actor secundario dentro del destino provincial.
Y en política, cuando un territorio siente que lo dejan afuera de la mesa donde se toman las decisiones, tarde o temprano termina buscando su propio camino.
Claudio Poggi debe saber que se puede sentir muy confiado de Maxi Frontera pero también, Maxi sabe escuchar y no llegó a donde esta por decisión propia, su visión plural y colectiva le permite saber lo que dice, siente y piensa la gente, lejos de caprichos personales siempre priorizó el sentir de la mayoría.
Si Claudio Poggi persiste en su grosero egoísmo y enfermedad por su reelección y no valora, escucha y reordena el poder provincial en forma equitativa, Villa Mercedes tendrá el justo derecho de dirimir su horizonte dentro de su zona urbana, es decir, no sería imposible un desdoblamiento local dado que la ciudad, no es parte, hasta el momento, de la mesa de decisiones provinciales.
Te acompañamos en las provinciales pero las municipales no se tocan, si permitimos que limen el poder de Maxi Frontera la ciudad volverá a estar en manos de los capitalinos y ya aprendimos que pasa con esta historia.