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Por Gustavo Thompson.
La política no se construye solamente con discursos.
Se construye, sobre todo, con el tiempo.
Y el tiempo tiene una virtud que ninguna estrategia de comunicación puede reemplazar: pone a prueba la coherencia.
En San Luis ya comenzó la cuenta regresiva hacia 2027.
Falta mucho en términos electorales, pero muy poco en términos políticos.
Porque las grandes decisiones empiezan a tomarse mucho antes de que se impriman las boletas.
Durante los últimos dos años hubo dos dirigentes que concentraron buena parte del relato político de la provincia: Claudio Poggi y Maximiliano Frontera.
Uno desde la Gobernación.
El otro desde la ciudad más importante del interior provincial.
Y durante ese tiempo ambos construyeron algo que hoy la sociedad observa con atención: una relación basada en el respeto político, la complementariedad y la gobernabilidad.
Por eso resulta difícil imaginar un desenlace distinto al recorrido que ambos construyeron.
No porque alguien lo imponga.
Sino porque sería lo coherente.
Porque cuando un dirigente sostiene durante dos años un mismo mensaje, genera una expectativa en la sociedad.
Y esa expectativa termina convirtiéndose en un contrato político.
La prueba de la coherencia
La verdadera campaña de 2027 no comenzará cuando aparezcan los afiches.
Comenzará cuando lleguen las primeras decisiones importantes.
San Luis observará quién fue coherente con su palabra.
Quién mantuvo las convicciones.
Y quién modificó el rumbo por conveniencia.
Hoy existen especulaciones de todo tipo.
Algunos imaginan escenarios donde podrían aparecer tensiones entre la política provincial y la nacional.
Otros sostienen que la relación del gobernador con el Gobierno nacional podría condicionarlo en determinadas decisiones estratégicas.
Son hipótesis que circulan en la política.
Pero la pregunta de fondo sigue siendo la misma.
¿Existirá alguna presión suficientemente fuerte como para romper un vínculo político que durante dos años se presentó como un proyecto común?
Villa Mercedes no discute la Gobernación
Existe además un dato político difícil de ignorar.
Villa Mercedes, bajo el liderazgo de Maximiliano Frontera, no aparece hoy como un factor que dispute la conducción provincial.
Por el contrario.
Muchos analistas interpretan que representa uno de los principales pilares de gobernabilidad del oficialismo.
Una ciudad políticamente ordenada.
Con un liderazgo consolidado.
Y con una estructura electoral que puede transformarse en uno de los principales activos para cualquier proyecto provincial porque el poder territorial que tiene el MUP, en Villa Mercedes, no lo tiene nadie, es inobjetable.
En esa lógica, Villa Mercedes no debilita a Claudio Poggi.
Lo fortalece.
Dos elecciones dentro de una misma elección
Todo indica que el proceso electoral de 2027 tendrá dos planos claramente diferenciados.
Por un lado estará la discusión provincial.
Por otro, la nacional.
Las alianzas, los discursos y las estrategias responderán a dinámicas distintas.
Y justamente allí aparecerá el mayor desafío para todos los dirigentes.
Saber separar los intereses nacionales de las necesidades concretas de San Luis.
Julio puede empezar a escribir la historia
Los primeros días de julio podrían comenzar a ofrecer las primeras señales sobre el camino que elegirá el oficialismo.
Todavía no hay certezas.
Hay movimientos.
Hay conversaciones.
Hay especulaciones.
Pero también hay algo que la sociedad no pierde de vista.
La coherencia.
Porque al final del camino, los sanluiseños no solamente evaluarán quién ganó una elección.
También recordarán quién honró su palabra.
Y en política, pocas cosas tienen tanto valor como una palabra cumplida.
San Luis tienen una nueva historia que comienza a contar y viene desde hace mas de dos años, los sanluiseños la conocen, aparecieron nuevos actores ya como posibles candidatos (los octogenarios), precisamente ese el el rol y la oportunidad, aparecieron porque hay elecciones, nada tienen que ver con el relato de fondo y el nuevo sueño sanluiseño.