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Radicado en Madrid y con experiencia en comunicación y campañas políticas, Walter Magallanes esta de visita por unos días a su Villa Mercedes natal.
Su paso permite recuperar una historia poco contada: la extraordinaria remontada electoral de Adolfo Rodríguez Saá en 2017, una campaña en la que Walter Magallanes y Gustavo Thompson tuvieron una participación estratégica fundamental.
Hay personas que necesitan estar permanentemente bajo las luces para demostrar su importancia.
Otras prefieren trabajar detrás de escena, interpretar lo que sucede en la sociedad y convertir datos, emociones y comportamientos colectivos en decisiones políticas.
Walter Magallanes pertenece a este segundo grupo.
Nacido en Villa Mercedes y radicado desde hace años en España, Magallanes construyó una trayectoria relacionada con la comunicación, el asesoramiento político, la producción audiovisual y el desarrollo de campañas electorales.
Su actividad pública lo vinculó con experiencias políticas de la Comunidad de Madrid y con sectores de Ciudadanos, fuerza que durante varios años ocupó un lugar central en la política española.
Pero antes de desarrollar su trabajo en Europa, Walter Magallanes dejó su marca en uno de los procesos electorales más impactantes de la historia reciente de San Luis.
La campaña que parecía perdida
Las elecciones legislativas de 2017 representaron uno de los momentos más difíciles para el histórico poder político de los hermanos Rodríguez Saá.
En las PASO del 13 de agosto, la alianza Avanzar y Cambiemos, encabezada por Claudio Poggi, obtuvo aproximadamente el 57,6% de los votos para senadores nacionales.
El Frente Unidad Justicialista, con Adolfo Rodríguez Saá como candidato, alcanzó cerca del 38,2%.
La diferencia fue de casi veinte puntos.
Para muchos analistas, la elección estaba terminada.
El resultado parecía anunciar el final de una época y una derrota irreversible para el oficialismo provincial.
Sin embargo, entre las PASO y las elecciones generales ocurrió uno de los vuelcos electorales más extraordinarios registrados en la Argentina, estudiado y analizado por universidades en el Mundo..
En ese escenario crítico ingresó con fuerza un equipo de comunicación y estrategia liderados por Walter Magallanes y Gustavo Thompson.
La tarea no consistió simplemente en cambiar afiches, modificar consignas o aumentar la cantidad de actos (lo mandaron a boxes a Valenzuela).
El desafío era mucho más profundo: había que descubrir por qué una parte importante de la sociedad puntana había decidido darle la espalda al oficialismo y qué emociones se escondían detrás de aquella derrota.
Ciencia, territorio y emociones
Magallanes aportó una metodología política basada en herramientas que actualmente son empleadas por las campañas más modernas del mundo: investigación territorial, segmentación de públicos, interpretación emocional del electorado, análisis de conversaciones sociales, identificación de preocupaciones dominantes y construcción de mensajes diferenciados.
La política tradicional solía hablarle de la misma manera a toda la población.
La nueva comunicación política comprendió que cada ciudad, barrio, sector social y generación experimenta problemas, expectativas y emociones diferentes.
La campaña debía abandonar las respuestas automáticas y comenzar a escuchar.
Junto a Gustavo Thompson, Magallanes trabajó sobre una estrategia destinada a recuperar la conexión emocional entre Adolfo Rodríguez Saá y el electorado de San Luis.
El objetivo no era negar el resultado de las PASO, sino entenderlo y corregir las causas que habían producido aquella derrota.
El equipo analizó el territorio, las demandas ciudadanas, el comportamiento electoral y la intensidad de las emociones que circulaban en la provincia.
A partir de ese diagnóstico se reformuló el mensaje, se reorganizó la comunicación y se reconstruyó el vínculo con sectores que se habían alejado.
Se creo un relato oportuno, diferente e inteligente de acuerdo a las emociones reinantes previamente auditadas.
No se trataba solamente de convencer.
Primero había que comprender.
Ese principio continúa siendo central en la mirada profesional de Magallanes: antes de hablarle a una sociedad, una campaña necesita escucharla; antes de prometer, debe conocer qué espera la gente; y antes de definir un mensaje, debe identificar cuál es la emoción capaz de movilizar a una comunidad.
Una remontada histórica
El 22 de octubre de 2017, apenas dos meses después de la contundente derrota en las PASO, Adolfo Rodríguez Saá logró revertir completamente el escenario.
El Frente Unidad Justicialista superó el 55% de los votos y venció a Claudio Poggi por más de diez puntos.
No sólo recuperó la diferencia adversa de casi veinte puntos: produjo un desplazamiento electoral de aproximadamente treinta puntos entre un candidato y otro.
Los principales medios nacionales calificaron el resultado como una “epopeya electoral”.
San Luis se convirtió en el caso más resonante del país entre las provincias que consiguieron modificar el resultado de las primarias.
La elección pasó a ser estudiada como un ejemplo de reconstrucción política en tiempo récord.
Algunos negadores determinaron que fue la prebenda el factor del triunfo pero esta hipótesis se desterró cuando en las legislativas del año 2021 se repitió exactamente la fórmula Poggi y del otro lado no estaba Adolfo, estaba Eduardo Mones Ruiz H y con el doble de prebendas y perdió las elecciones.
Ninguna campaña depende exclusivamente de una persona.
En aquella recuperación intervinieron candidatos, dirigentes, militantes, intendentes, funcionarios y organizaciones territoriales.
Pero dentro de esa construcción colectiva existió un trabajo estratégico y comunicacional que también merece ser reconocido.
Walter Magallanes y Gustavo Thompson fueron parte principal de aquel proceso y la miseria humana de los hoy octogenarios ocultaron la realidad.
Durante años, esa intervención permaneció prácticamente fuera del relato público.
Sin embargo, el resultado electoral constituye una demostración concreta de lo que puede alcanzarse cuando la experiencia territorial se combina con investigación, comunicación y lectura emocional de la sociedad.
De Villa Mercedes a Madrid
Después de aquella experiencia, Magallanes continuó desarrollando su actividad profesional en España.
En la Comunidad de Madrid participó en espacios vinculados con comunicación política, campañas y producción audiovisual.
Su recorrido le permitió observar desde adentro el funcionamiento de la política europea, sus nuevas herramientas digitales y la transformación de los sistemas tradicionales de representación.
España se convirtió en un laboratorio político especialmente intenso: irrupción de nuevas fuerzas, debilitamiento del bipartidismo, campañas digitales, polarización, fragmentación electoral y crecimiento de liderazgos construidos desde las redes sociales.
Esa experiencia amplió la mirada de Magallanes y fortaleció un perfil que combina conocimiento argentino, práctica territorial y aprendizaje europeo.
No es únicamente un comentarista que analiza resultados después de las elecciones.
Es un estratega que conoce el territorio, la comunicación audiovisual y los mecanismos emocionales que influyen en las decisiones colectivas.
En un tiempo dominado por encuestas superficiales, discursos repetidos y campañas improvisadas, Walter Magallanes representa una concepción profesional de la política: investigar antes de decidir y escuchar antes de comunicar.
El regreso a su ciudad
Actualmente, Walter Magallanes se encuentra nuevamente en la Argentina.
Regresó por unos días y permanece en Villa Mercedes, su ciudad natal, donde desarrolla una intensa agenda de encuentros con familiares, amigos y referentes con los que conserva vínculos personales y políticos.
Su visita tiene un fuerte contenido afectivo.
Es el regreso de un mercedino que nunca perdió la conexión con sus orígenes, aunque haya construido gran parte de su actividad reciente a miles de kilómetros de distancia.
Pero su presencia también genera interés político.
El país se aproxima a un nuevo proceso electoral y la comunicación profesional vuelve a ocupar un lugar determinante. Las campañas de 2027 ya no podrán organizarse únicamente mediante estructuras partidarias, actos y publicidad tradicional. Necesitarán interpretar el agotamiento de la sociedad, las nuevas identidades políticas y las emociones que atraviesan a una ciudadanía profundamente desencantada.
En ese contexto, la experiencia de Magallanes adquiere un valor especial.
Un mercedino entre los grandes estrategas
Villa Mercedes ha producido dirigentes, empresarios, comunicadores y profesionales que se destacaron dentro y fuera del país. Walter Magallanes integra esa lista desde un lugar que muchas veces permanece invisible: el de quienes diseñan estrategias, interpretan escenarios y ayudan a construir decisiones políticas.
Su trabajo en España y su participación en la remontada electoral de 2017 permiten definirlo como uno de los asesores de campaña más importantes surgidos de San Luis.
No necesita atribuirse individualmente una victoria colectiva. Su verdadero mérito está en haber comprendido, en uno de los momentos políticos más difíciles, que las elecciones no se recuperan hablando más fuerte, sino escuchando mejor.
La política moderna no se construye solamente con estructuras, dinero o nombres conocidos.
También necesita método, sensibilidad, información y capacidad para interpretar aquello que la sociedad siente, piensa y dice, incluso antes de que pueda expresarlo claramente.
Walter Magallanes conoce ese lenguaje.
En 2017, cuando casi todos consideraban que la elección estaba perdida, un equipo del que formaron parte Magallanes y Thompson ayudó a transformar una derrota de veinte puntos en una victoria superior a los diez.
Los números forman parte de la historia electoral de San Luis.
Detrás de esos números hubo territorio, estrategia, comunicación y conocimiento.
Y detrás de una parte fundamental de ese trabajo estuvo Walter Magallanes: un villamercedino que llevó su experiencia hasta España y que hoy regresa por unos días a la ciudad donde comenzó todo.