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Por Gustavo Thompson.
Hay algo que merece una profunda reflexión en San Luis.
No sobre una empresa, una familia o un funcionario en particular.
Sobre algo mucho más importante: qué pasa cuando un periodista pregunta.
Todo comenzó con una inquietud pública.
Miles y miles de metros cúbicos de áridos son removidos del Río Quinto.
Camiones entran y salen.
Máquinas trabajan sobre el cauce.
La actividad es visible para cualquier vecino que recorra la zona.
Frente a esa realidad surgió una pregunta legítima: ¿qué se está haciendo, quién lo autorizó, bajo qué condiciones y cuál es el beneficio para la provincia?
Preguntar eso no es acusar.
Investigar eso no es condenar.
Intentar comprender eso no es atacar a nadie.
Existe una decisión institucional con una empresa que, seguramente habría un acuerdo, ¿Cuál sería el acuerdo?, ¿es justo?, ¿es equitativo?, ¿se justifica?, si es una limpieza, desbanque, drenaje del río, tienen que informar el destino del material sacado y si se comercializa quien maneja los fondos recaudados , todo debería estar con contratos, es muy mucho dinero.
En el camino de esa investigación aclaré públicamente que no atribuyo responsabilidades a la familia Pastor ni a la empresa La Gruta por los hechos que se investigan.
Su mención surgió exclusivamente como referencia geográfica e histórica, producto de la identificación pública que durante décadas existió entre ese sector y la actividad arenera de la zona y como ellos mismos aclaran que son los propietarios aún de la propiedad.
Sin embargo, lejos de obtener respuestas, aparecieron intimaciones, cartas documento, cuestionamientos públicos y mensajes privados que terminaron involucrando aspectos personales y familiares (amenazas que la justicia se encargará de resolver).
Y allí es donde la discusión deja de ser individual para transformarse en institucional.
Porque el verdadero tema ya no es Gustavo Thompson.
El verdadero tema es si en San Luis todavía existe espacio para preguntar.
Si un periodista observa una situación de interés público y formula interrogantes razonables, ¿debe recibir explicaciones o presiones?
Si un comunicador advierte sobre un posible negocio millonario vinculado a recursos naturales, ¿debe obtener información o intimidaciones?
Hoy la investigación continúa y aparecen nuevos elementos que merecen ser esclarecidos, se abre una nueva agenda: EL RIO QUINTO.
Diversas fuentes sostienen la existencia de un acuerdo mediante el cual una empresa privada extraería áridos mientras, como contraprestación, se realizarían tareas de desbancado y acondicionamiento del río.
Si ello fuera efectivamente así, surge una pregunta inevitable: ¿cuál es el valor económico real de los materiales extraídos y cuál es el costo efectivo de los trabajos realizados?, ¿por qué el responsable de San Luis Agua San Luis no explica y muestra el famoso acuerdo?, ¿Cómo se mide los niveles de extracciones?, desvinculamos categóricamente a Victor Sosa, esta situación está lejos de sus manos.
La diferencia entre ambas cifras podría ser enorme. ¿otro Caburé?…
Por eso la sociedad merece transparencia.
No para condenar a nadie.
No para perseguir a nadie.
No para instalar sospechas infundadas por un término u otro demás.
Sino porque los recursos naturales pertenecen a todos los sanluiseños.
La democracia no se fortalece cuando se silencian preguntas.
Se fortalece cuando las preguntas encuentran respuestas.
Y mientras existan interrogantes sin responder, la obligación del periodismo seguirá siendo la misma de siempre: investigar, preguntar y contar.
Porque cuando preguntar se convierte en un problema, el problema ya no es del periodista.
El problema es de toda la sociedad.
Al periodismo cuando se lo presiona redobla la apuesta, es por eso que San Luis Streaming prepara programas especiales para hablar del Rio Quinto y su realidad, hacer historia y poner en su lugar a los verdaderos hacedores de esta hermosa ciudad que hoy se ve sometida a situaciones que no caen bien.
Referencias:

Amenaza anónima que se investigará el origen aunque intentaron borrarlo, llama la atención la redacción de la amenaza, parece que la hubiera escrito un profesional.

Intimación del Dr. Fernando Pastor.

Carta documento de Cristina Pastor en nombre de la familia.