¿SE ESTÁ GESTANDO UN PERONISMO LIBERAL EN SAN LUIS?

¿SE ESTÁ GESTANDO UN PERONISMO LIBERAL EN SAN LUIS?

Por Gustavo Thompson.

Mientras gran parte de la dirigencia puntana sigue observando la relación entre Claudio Poggi y Javier Milei, en los márgenes de la política provincial comienza a circular una pregunta que hasta hace pocos meses parecía impensada: ¿Está naciendo un peronismo liberal en San Luis?

La hipótesis ya no aparece solamente en conversaciones reservadas.

Distintos actores políticos comienzan a observar movimientos, diálogos y contactos que podrían anticipar una reconfiguración importante del mapa político provincial.

La lógica detrás de esta posible construcción es sencilla.

Muchos dirigentes de origen peronista observan con atención el fenómeno libertario.

Algunos por convicción, otros por pragmatismo y otros porque entienden que la sociedad argentina atraviesa una transformación política que obliga a repensar viejas estructuras.

La idea no es nueva.

Hace años que figuras nacionales como Miguel Ángel Pichetto intentaron construir un espacio que combinara valores del peronismo tradicional con posiciones más cercanas al liberalismo económico, la producción, el orden fiscal y una visión menos estatista del poder.

Lo novedoso es que algunos observadores comienzan a preguntarse si ese fenómeno podría tener una versión puntana.

El factor determinante sigue siendo la relación entre Poggi y Milei.

Mientras el gobernador mantiene una posición de acompañamiento institucional, muchos dirigentes observan con atención la evolución de la imagen presidencial, el impacto económico de las medidas nacionales y el nivel de respaldo concreto que recibe San Luis desde la Casa Rosada.

La pregunta que se hacen varios sectores es simple: ¿Qué ocurriría si en algún momento el oficialismo provincial y el oficialismo nacional comienzan a recorrer caminos diferentes?

En ese escenario podrían abrirse espacios para nuevas construcciones políticas.

Y es allí donde algunos nombres comienzan a aparecer en las conversaciones políticas.

No necesariamente como protagonistas definitivos, sino como actores que buscan interpretar hacia dónde se mueve el electorado.

La discusión de fondo es mucho más profunda que una simple elección.

Se trata de determinar si el viejo peronismo puntano puede reinventarse, adaptarse a los nuevos tiempos y construir una identidad compatible con una sociedad que parece demandar cambios, eficiencia, gestión y menos dogmatismo ideológico.

Por ahora no hay definiciones.

No hay lanzamientos.

No hay estructuras formalizadas.

Pero sí hay algo que en política suele anticipar los grandes movimientos: conversaciones.

Y cuando las conversaciones empiezan a repetirse en distintos sectores al mismo tiempo, los analistas suelen prestar atención.

Quizás todavía sea temprano para hablar de una nueva fuerza política.

Pero no parece temprano para afirmar que el tablero puntano está empezando a moverse.

Y que algunos dirigentes ya están pensando en el día después de los alineamientos actuales.

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