¿SE LE SUBIÓ EL PODER A LA CABEZA? EL ERROR QUE POGGI PUEDE PAGAR MUY CARO EN VILLA MERCEDES

¿SE LE SUBIÓ EL PODER A LA CABEZA? EL ERROR QUE POGGI PUEDE PAGAR MUY CARO EN VILLA MERCEDES

Por Gustavo Thompson.

La política tiene una regla de oro: cuando un dirigente empieza a creer que gana solo, generalmente empieza a perder.

Eso es exactamente lo que hoy parece estar ocurriendo en San Luis.

Mientras algunos medios ya comienzan a instalar candidaturas como la de Luis Giraudo, el gobernador Claudio Poggi deja trascender que no necesita a nadie para ganar las elecciones de 2027.

Si ese es el mensaje, hay una pregunta inevitable: ¿de verdad cree que puede prescindir de Villa Mercedes?

Porque una cosa es la confianza y otra muy distinta es el agrande.

La historia política argentina está llena de dirigentes que confundieron liderazgo con soberbia.

Creyeron que el poder era propio cuando, en realidad, era prestado por la gente.

Y cuando eso ocurre, la caída suele ser tan rápida como silenciosa.

En Villa Mercedes nadie sale desesperado a contestarle al gobernador.

No porque compartan esa mirada, sino porque la ciudad tiene otra forma de hacer política.

Observa.

Analiza.

Espera.

Pero cuidado.

El silencio nunca debe confundirse con debilidad.

Mientras algunos hablan de candidaturas, otros construyen poder todos los días.

Mientras algunos se sacan fotos, otros administran una ciudad compleja, sostienen gestión, generan volumen político y consolidan equipos.

Ahí aparece Maximiliano Frontera.

Hay quienes todavía lo subestiman.

Grave error. No llegó a donde esta por pelotudo, los del otro lado de La Cumbre parece que piensan eso.

A Maxi también lo subestimaron cuando empezó su carrera política.

También dijeron que no llegaba.

También aseguraban que era un dirigente de transición.

Hoy es uno de los dirigentes con mayor peso territorial de la provincia.

No llegó hasta ahí por casualidad.

No llegó hasta ahí porque tuvo suerte.

Llegó porque entendió antes que muchos que el poder no se declama: se construye.

Por eso llama la atención que desde algunos sectores parezca minimizarse el valor estratégico de Villa Mercedes.

Están hablando pelotudeces el entorno de Poggi y llega a Villa Mercedes, ¿No necesita a nadie para ganar su reelección?, no lo digan entre dientes, a ver si se anima a decirlo en voz alta.

Muchachos desde Villa Mercedes, con dos jugadas, Poggi de creerse que tiene la vaca atada pasa en un segundo a una cagadera galopante.

Pensar que la segunda ciudad más importante de San Luis es un actor secundario puede convertirse en el mayor error político del oficialismo.

Porque las elecciones no se ganan con declaraciones de autosuficiencia.

Se ganan sumando.

Escuchando.

Respetando.

Y entendiendo que nadie es dueño de los votos.

Hoy Villa Mercedes transmite una sensación que se repite en distintos ámbitos: algo no cierra.

Hay movimientos.

Hay conversaciones.

Hay silencios.

Hay Torpes y cebados.

Y hay decisiones que todavía no se conocen.

Por eso la ciudad espera.

No espera rumores.

Espera certezas.

Porque cuando llegue el momento de mover las piezas, más de uno puede descubrir que el verdadero tablero nunca estuvo donde creía.

Y que el supuesto «agrande» puede transformarse, en cuestión de semanas, en la necesidad urgente de volver a buscar a quienes antes creyó que no necesitaba.

No vaya a ser cosa que sea tarde porque los octogenarios no se pierden y saben que, con los voto de Maxi ganan por goleada.

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