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Por Gustavo Thompson.
El próximo martes 03 de marzo, el intendente Maximiliano Frontera encabezará el acto institucional más importante del calendario democrático municipal: la apertura de sesiones ordinarias del Honorable Concejo Deliberante de Villa Mercedes.
No se trata de un acto más.
Es el momento en el que una ciudad expone su rumbo, su balance y, fundamentalmente, su proyección política y social hacia el futuro.
Villa Mercedes —segunda ciudad de la provincia y motor productivo, industrial y social de San Luis— ha demostrado en los últimos años una conducta institucional clara: acompañamiento, gobernabilidad y responsabilidad política.
Y allí aparece inevitablemente una reflexión.
Según la agenda oficial, el gobernador Claudio Poggi estará ese mismo día desarrollando actividades en el departamento Junín, en el marco de una gira provincial previamente organizada.

Formalmente, nada puede objetarse.
La agenda de un gobernador es amplia y el territorio provincial exige presencia permanente.
Sin embargo, en política —como en la vida institucional— los gestos también hablan.
Y Villa Mercedes no es cualquier ciudad.
Durante el último tiempo, la gestión encabezada por Maximiliano Frontera ha sido uno de los pilares de estabilidad política provincial.
Desde aquí se sostuvo gobernabilidad, equilibrio institucional y convivencia democrática incluso aplicando anticuerpos en contextos complejos.
Villa Mercedes acompañó y respetó.
Villa Mercedes ordenó.
Villa Mercedes garantizó paz política.
Por eso, entre muchos mercedinos surge inevitablemente un sentimiento difícil de ocultar: un sabor amargo.
No desde la confrontación.
No desde el reclamo estridente.
Sino desde la expectativa natural de reciprocidad institucional lógica ante un acto Municipal o local, lejos de lo provincial que siempre esta presente.
Porque cuando una ciudad acompaña, espera presencia, reciprocidad inteligente.
Cuando una dirigencia garantiza gobernabilidad, espera reconocimiento, un ida y vuelta con CERTEZA.
Y cuando se abre el año legislativo municipal, se abre también simbólicamente el diálogo entre Provincia y ciudad.
La ausencia del gobernador en un acto de esta magnitud no constituye una ruptura, pero sí deja una enseñanza política profunda: las relaciones institucionales también se construyen con prioridades, Junín no puede ser prioridad de Pedernera con la diferencia de poder electoral que cuenta. SENTIDO COMUN.
Villa Mercedes ha demostrado madurez política.
Ha evitado conflictos innecesarios.
Ha elegido siempre el camino del trabajo conjunto.
Tal vez por eso mismo, muchos vecinos consideran que la ciudad merece algo más que acompañamiento administrativo: merece centralidad política.
El discurso de Frontera, seguramente, estará cargado de anuncios, volverá a hablar de gestión, desarrollo y futuro.
Pero también será, inevitablemente, una reafirmación del peso específico que tiene Villa Mercedes dentro del mapa provincial. La ausencia del Gobernador en actos como este y no es el primero, no cae bien.
Porque las ciudades no solo crecen con obras.
También crecen cuando son reconocidas en su dimensión real. Villa mercedes no va a permitir que lo traten de che pibe!!, no se trata de Maxi Frontera porque representa la ciudad, se trata de LOS MERCEDINOS.
Y Villa Mercedes —históricamente— nunca ha pedido privilegios.
Solo respeto institucional y su ausencia incomoda, ¿nos va de mandar a Ricardo Bazla en su lugar?, ¿con una mazorca o penacho en la mano?.